Alguien que no me condicione su amor por equivocarme

manos en mi corazón

 

Hace no mucho, en una conversación con alguien a quien quiero mucho, escuché una frase que llamó mi atención y me llevó a reflexionar.

La frase es: “Quiero estar con alguien con quien sepa que puedo equivocarme, que puedo cometer errores y que esto, no condicione su amor o su aceptación.”

Y pensé: Yo también quiero estar con alguien con quien sienta naturalmente la libertad  de errar porque soy un Ser humano y sentirme con la tranquilidad de que de eso no dependerá el amor, la aceptación y la aprobación, es decir, que no por “regarla”, deje de amarme, de aceptarme o me repruebe totalmente por ello, y esa persona quiero ser yo”. Lo demás, vendrá por añadidura.

Pero una vez más, buscamos afuera eso que no alcanzamos a ver como una necesidad de la que uno mismo es responsable de cubrir. Nos llenamos de frustración por no encontrar ´fuera´ aquello que nuestro Ser, solicita de nosotros mismos. Es sólo una forma que tiene nuestra propia sabiduría de susurrarnos: “Eso que pides de otro, es lo que necesitas darte”. Si te lo dieras a ti mismo, no sentirías la necesidad o NECEDAD de exigirlo de alguien más. No sentirías esa desesperación por hallarlo, y ese sentimiento de impotencia por no recibirlo de otro.

¿Qué sucede cuando nos equivocamos?

¿Quién es el primer crítico, el mayor juez, el qué castiga y reprocha por ese error?

¿Cómo es nuestra actitud ante un error propio?

¿Cómo podemos esperar que alguien nos mire con amor, compasión, comprensión, empatía si nosotros mismos no lo hacemos?

¿Debo dejar de equivocarme para amarme, para aceptarme, para aprobarme?

¿Es posible dejar de cometer errores o es más probable y mejor opción empezar a aceptar que voy a seguir -regándola- y que a pesar de ello me amo, me comprendo, me acepto?

No se trata de deliberadamente regarla o minimizar mis errores, no se trata tampoco de no pagar los costos o evadir las consecuencias de mis errores, se trata de verme como un Ser que vive una experiencia humana y que eso implica equivocarme, aprender, ensayar y a veces acertar o caer. Pero igual me amo e igual me acepto, porque yo, no soy mi error ni mi conjunto de errores, soy mucho más que eso.

Qué satisfactorio es vivir con alguien que no condiciona su amor, que no me dice; “Si te portas bien te amo, si te portas mal, ya no te querré.” ¡Esa persona soy yo!

Mi primera relación es la que tengo conmigo, esa es la que debo cuidar, ante todo, esa es la que debo procurar por sobre todas las cosas.

Alguien más no me hará quererme o aceptarme más. Quererme y aceptarme más sí me hará aprender a querer y aceptar a los demás. Quizá entonces, estamos tratando de hacer las cosas al revés. SER, HACER, TENER; la regla inamovible que aplica para todo, pero muchas veces no somos conscientes de ello.

Kenny Pineda.

 

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Terremoto – Mi rescate

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Un terremoto me sacudió…

Pude sentir como caía una y otra parte de mí.

Veía romperse lo que ya estaba cuarteado, otras cosas que creía indestructibles también se fragmentaron.

Nubes de polvo, ruinas, verme ahí en el piso en pedazos, en pequeños trozos. Así me sentí; rota, deshecha, hecha polvo.

Me tomó varias semanas remover los escombros, hallarme entre ellos. La labor de rescatarme, de encontrar una señal de vida entre tanto caos fue muy cansada, de mucha incertidumbre, miedo, terror de no encontrarme, de hallar mi cuerpo sin vida; sin paz, sin alegría y sin pasión.

Me susurraba con fe: “¡Espera, resiste, pronto te hallaré, yo te salvaré!”.

Cada piedra que intentaba levantar, era una fracción de mi yo muerta, de mi yo vieja.

Dolía hasta el alma cuestionarme qué quedaba de mí entre tanta pedacería. Dolía hasta el alma dudar momentáneamente de mi capacidad de reconstruirme. Sólo veía pérdidas en ese instante.

Pensé en darme por vencida, otra vez ubiqué en mí, esa incómoda necesidad de ser rescatada por alguien más, sin siquiera levantar la voz para pedir ayuda. Supe entonces que, o pedía auxilio con un grito estrepitoso o me hacía cargo y empezaba la labor por mí misma de sacarme de ahí, de donde no podía ver la luz ni respirar.

Así fue como con calma, pero sin pausa, inició la acción de recuperarme.

Cansancio crónico, insomnio, ansiedad, angustia, miedo, enojo, tristeza, soledad, silencios… Creía que, finalmente cuando pudiera encontrarme, mágicamente sería feliz, podría respirar y empezar a gozar de nuevo, pero no. Cuando al fin pude verme, “yo, no era yo”, no la yo que fui antes del sacudidón. Una parte de mí había desfallecido, tuve una imagen deformada de mí, una muy abstracta que necesitaba ser renovada a urgencia. Yo no podía levantarme de ahí pretendiendo ser la misma, aferrándome a ser igual… Pronto, el fétido olor de mi yo muerta me desagradaría y la labor de renovarme sería inevitable e impostergable.  Más valía empezar, regenerar aquella parte de mí, que pudrirme absolutamente.

¿Que si hoy estoy totalmente reconstruida? No.

Estoy EN PROCESO DE RECONSTRUCIIÓN; ¡MUJER TRABAJANDO!

Aún sigo en duelo por aquello que de mí se fue, que fui y ya no soy, y de vez en cuando lloro por las pérdidas, pero ya no me obstino. Solemos encapricharnos con el pasado y dejar de disfrutar del presente. Nos conducimos como almas en pena, nos empeñamos a experimentar la agonía; sin ser ni dejar de ser, sin estar y sin marcharnos.

Elijo cada día recrearme, renovarme…  Estoy completa en mi hoy, pero cada día coloco una nueva pieza. Aprendo a dejar ir de mí lo que ya no quiero, lo que ya no me sirve, y no dejo huecos… Los llenos de mí.  Al menos eso intento.

Honro a la que fui, le agradezco… sin ella, hoy yo, no sería yo. Así como a la que -Soy hoy-, le agradeceré mañana; sin culpas, sin reproches, sin castigos fuera de tiempo.

Ese impactante terremoto trajo consigo una gran bendición, ¡RECUPERARME! A veces necesitamos perdernos para encontrarnos. Caernos para confirmar la fortaleza que tenemos de levantarnos una vez más.

¡Algo se muere por nacer, por renacer!

¡Hoy soy mi más festejada heroína! Por fin vencí esa ´puta´ NECEsiDAD de ser -rescatada- POR OTRO. Esa -puta NECEsiDAD- que se entregaba a cualquiera que le ofreciera ser anestesiada temporalmente-. Hoy mis necesidades son cuentas propias.

Elegí darme vida, darle un soplo de aliento a aquella que se basta a sí misma, que es suficiente, que merece, que puede, que logra, que usa un terremoto -interno-, como herramienta de evolución y no de lamentación.

Kenny Pineda

Un Verdadero Tip de Belleza

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La falta de constancia, perseverancia, disciplina; la falta de paciencia, conciencia y valor, nos lleva muchas veces a pagar precios altos por resultados “milagrosos” pero no permanentes ni efectivos.

Preferimos pagar muchas veces por una cirugía estética, o por un producto que nos hace “aparentemente” lucir mejor, pero esto no cubre la necesidad interna, esa que nos reclama día a día con gran ímpetu, y que percibimos como un “necesito un cambio externo”.
Cortes de cabello, cambio de color, aumento o disminución de alguna parte de nuestro cuerpo, tratamientos, prendas mágicas, ropa, maquillaje, accesorios, bolsas, zapatos, joyas… algo que oculte mi verdadero vacío, algo que me distraiga y me evite ocuparme realmente de mí.


Los verdaderos cambios son internos.


La verdadera belleza externa no ocurre sin auténtica belleza interna, por más que se haga, por más que se ponga o se quite.


La belleza interna resalta por encima de la externa, pero a veces nos preocupamos y ocupamos sólo de y en la cobertura.

¿Buscamos parecernos a alguien más, para escapar de nosotros mismos? , ¿Buscamos parecernos a alguien más, para no mostrar quienes somos?

“Si el mundo fuera ciego… ¿A cuánta gente impresionarías?”

Kenny Pineda.

Decidí caminar

 

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-Fue muy duro tomar la decisión de alejarme, pero mientras lo hacía, me daba cuenta que me alejaba también de la incertidumbre, de la angustiosa espera, de esa agonía que me consumía.
Y tenías razón, no eras tú, era yo… Tú te quedaste en el mismo lugar, yo decidí caminar.-

K.P.

LIBRE ALBEDRÍO

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¿Haz escuchado alguna vez esto del libre albedrío?

Se enfoca básicamente a la libertad de tomar las propias -decisiones-, y sí, todo en esta vida consiste en decidir, sin embargo lo enfocamos más a los hechos en sí, pero  los pensamientos es algo que también decidimos consciente o inconscientemente.

Ciertamente tenemos libre albedrío, lo que significa que nosotros tenemos el poder de elegir qué hacer. Muchas veces, ante algunas circunstancias no tenemos el absoluto control de las cosas, pero si tenemos el poder para actuar frente a ellas como elijamos.

Lo interesante de esto, es que antes de actuar, antes de la acción, está el pensamiento, y el libre albedrío se refiere más a ello que a las acciones en sí… las acciones son efectos del pensamiento

Las cosas son creadas 2 veces, primero en la mente y luego en la realidad.

Así pues, usar el libre albedrío consiste principalmente en ELEGIR nuestros pensamientos, en dejar entrar en nuestra mente lo que más nos beneficie para que sus efectos sean también benéficos para nosotros. También existe para cuestionar nuestras creencias, esos introyectos con los que llevamos toda la vida, elegir los que nos sean útiles y desechar los que de ninguna manera nos convienen.

Recuerda la regla: SER- HACER- TENER.

Esta regla es invariable y actúa seas consciente de ella o no. Así que ahora lo sabes, si quieres hacerlo, comienza –siéndolo-. Si algo deseas “tener”, empieza por “ser”, después, a “hacerlo” para lograr tu objetivo. Si quieres hacerlo, comienza pensándolo, un pensamiento siempre lleva a una sensación, emoción o sentimiento. Igual que tus emociones, sensaciones y sentimientos te llevan a otro pensamiento… ahí dentro está el primer proceso en la fábrica de la realización.

El libre albedrío es la herramienta necesaria desde el inicio del proceso para la realización de tus sueños, de tus metas, de tu misión. Si omites esta herramienta desde el principio de la elaboración, puede que al final tu “producción” sea aparentemente bella, pero no de calidad.

¡TIENES LIBRE ALBEDRÍO, ÚSALO!

Kenny Pineda

¿Por qué no logro mis objetivos?

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Creo, de forma muy personal, que el origen de no tener materializados muchos de nuestros objetivos está en no sentirnos en el fondo merecedores de lo que pedimos, queremos o deseamos y que, aunque los pensamientos, las peticiones de palabra, y el trabajo constante indiquen firmeza en ello, emanamos una vibración densa por profundos pensamientos y sentimientos de no merecer lo que queremos obtener o lograr.

O también puede deberse a que no estamos dispuestos a pagar el costo que nuestros sueños, planes, deseos requieren. Todo en esta vida tiene un costo,  y no me refiero a un costo monetario precisamente, aunque en muchos de los casos, cuando nuestros deseo son materiales implican un precio (económico). Algunos ejemplos sencillos pueden ser los siguientes:

-Quiero un viaje, sé que para ello requiero ahorrar un tiempo, sin embargo despilfarro el dinero o no soy organizado(a) con mis gastos para poder así ahorrar y conseguir ese viaje que YO deseo.

-Deseo hacer una carrera, pero no estoy dispuesta a invertir dinero pagando mis colegiaturas o materiales necesarios, ni dedicando tiempo a ello.

-Deseo una relación de pareja armoniosa, pero yo no actúo en congruencia con ello, mi carácter es complicado, discuto por todo, no manejo una comunicación asertiva, y no reconozco ni pido ayuda a un profesional para que me oriente.

-Quiero tener un cuerpo escultural, o bajar de peso o talla, sin embargo, no cuido mi alimentación ni hago ejercicio.

-Quiero un empleo o uno mejor, pero no salgo a buscarlo o no me preparo para obtenerlo.

En fin, muchas veces no pagamos el costo de lo que decimos querer y algunas de esas veces es por no creernos en el fondo merecedores de ello. Así que estas dos causas pueden ir de la mano o sólo con una de ellas puedes auto-sabotearte. 

Nos serviría para empezar, hacer consciencia, preguntarnos y respondernos honestamente:

¿Qué es lo que quiero?

¿Creo merecerlo?

¿Qué estoy haciendo para lograrlo?

¿Puedo y quiero pagar el costo por alcanzar mi objetivos?

¿Qué compromiso quiero hacer conmigo mismo y ahora mismo?

Deseo que tengas una grata reflexión, que que encuentres claramente tus respuestas y que tus planes sean materializados para tu mayor bien.

Kenny Pineda

 

Recordemos, pero Vivamos! Muerte y VIDA.

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2 de noviembre, día de muertos.

El 2 de noviembre se recuerda a todos aquellos que dejaron de vivir.

Tradicionalmente en estas fechas se monta un altar, una ofrenda cuyo sentido y significado es “contactar” con aquella persona que dejó de vivir, mantenerlo entre nosotros,  colocando sobre ésta,  la imagen de la persona, los alimentos y artículos que en vida le agradaban y le hacían feliz, todo aquello de lo que disfrutaba por medio de sus sentidos. También se colocan vasos con agua que representan la fuente de vida, y simboliza una oportunidad para mitigar la sed del recorrido. Se encienden velas que simbolizan la luz que guía el camino, la luz que necesita el alma para pasar y llegar hasta su destino.  Se colocan flores para alegrar y adornar. Así como estos, muchos más elementos y cada uno representa algo importante.

Cabe mencionar que lejos de estar en contra de estas celebraciones, me hace pensar en que, muchas veces realizamos estos rituales tradicionales pensando en los que ya se fueron y olvidamos a los que aún están. Incluso a nosotros mismos. Porque… ¿En realidad estamos vivos?

¿Se trata de dejar de estarlo para que otros recuerden lo que nos gusta, lo que necesitamos, más aún, se trata de dejar de disfrutar lo que nos hace felices en vida para aspirar a disfrutarlo después mediante una ofrenda de día de muertos?, ¿Estas fechas nos hacen valorar la vida y Vivirla?

Escribo en un sentido profundo… no sólo en relación a los alimentos, a las flores, no me refiero a prender una vela o colocar un vaso de agua para nosotros mismos, ni a recibir flores… Me refiero a gozar de la oportunidad que tenemos de experimentar, de aprovechar lo que hay, lo que somos, lo que tenemos. Me refiero a encender nuestra propia luz y a mitigar nuestra propia sed. Me refiero a colocar flores en nuestro interior. Me refiero a realizar para nosotros mismos una ofrenda permanente de las cosas que requerimos para Vivir con gozo y plenitud hasta que llegue la hora de partir y seguir el camino en otra dimensión. Me refiero a disfrutar la Vida, mientras exista.  ¿Celebramos realmente nuestra propia vida o eso sólo se hace en los cumpleaños?

¿Será acaso que debamos colocar una ofrenda para nosotros mismos en estas fechas, porque, sin ser conscientes,  hemos dejado de Vivir? Existen muchas personas que aunque sus cuerpos no han abandonado este plano físico, su entusiasmo por la vida se ha quedado dormida desde hace un tiempo y eso en mi opinión, no es mejor que la muerte, porque el morir es trascender, y el vivir como si no lo estuviéramos no es ni trascender ni evolucionar.

Recordar a los que ya no están, es válido y reconfortante, pero recordemos y celebremos la Vida.

Para algo seguimos aquí…

Buen día de muertos y extraordinario día de Vivos.

Kenny Pineda.

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