Voluntad

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La Voluntad, ni se vende ni se compra…
no se presta, ni se regala.
No hay transfusión de voluntad, no existe,
porque la voluntad es sólo de quien la práctica.

La voluntad sólo es vista por aquellos que deciden usarla
como herramienta, quizá gradual y dulcemente…
Está situada en la mente y al ser reconocida
y utilizada como acción,
crea un hábito, un buen hábito
que construye el carácter y forma el destino.

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La importancia de decidir…

la importancia de decidir

Todo el tiempo tomamos decisiones, siempre y cuando seas tú, quien decide en tu vida, será la decisión correcta.

Estamos muy mal acostumbrados a utilizar los términos “bueno” y “malo”, pero no existe una mala decisión, si detrás de ésta encuentras la enseñanza que trae consigo y asumes las consecuencias. Sin embargo, si te aferras a etiquetar tus decisiones, piensa que son buenas si te dan una sensación de satisfacción y paz contigo mismo como una mezcla homogénea.

Decisiones…

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“Nuestras decisiones siempre van a producir un efecto en nuestras vidas y tenemos que hacernos responsables de las consecuencias”.

El amor…

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El amor es un sentimiento que avala la capacidad de disfrutar juntos de las cosas y no una medida de cuánto estoy dispuesto a sufrir por ti, o cuánto soy capaz de renunciar a mí.

El Miedo

el miedo

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El Miedo como Fuerza Creadora.

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La alquimia interior nos habla de que los problemas desaparecen o se minimizan tan pronto como se aceptan, pero cuando se entra en conflicto con ellos entonces se agrandan y complican.

El miedo es parte de la vida y del crecimiento, y no es del todo malo. El miedo nos puede alertar de algún peligro real y no creado en nuestras mentes y si sabemos identificar cuando cumple su función de alerta, podemos entonces convertirnos en personas precavidas. El miedo es o se convierte en algo negativo solamente cuando es destructivo, y no se utiliza para crear; cuando la persona sufre con sus miedos y no aprende nada de ellos. Cuando el miedo nos ha dejado una lección, es entonces cuando podemos denominarla una Fuerza Creadora. El miedo te hará intrépido.

El miedo es peligroso, que ironía, ante alguna sensación de peligro activamos el miedo, siendo el miedo algo mayormente peligroso. Es peligroso cuando se perpetúa, se extiende y la persona continúa reaccionando como autómata en la rutina de su círculo vicioso.

En la sociedad está muy marcadas dos distinciones, clasificamos y encasillamos a la gente en dos tipos de personas respecto a este tema: Miedosos o Cobardes vs Valientes y hasta hay dichos populares que se utilizan con frecuencia; “El valiente vive hasta que el cobarde quiere”. No es de todo falso, sin embargo, el miedo lo siente tanto el cobarde como el Valiente, la diferencia está en la actitud ante esos temores y miedos que todos traemos en mayor o menor grado. No existe la persona que no sienta, o no tenga miedos, existen más bien, las personas que con bravura disfrazan a esos miedos, los niegan, los reprimen y enfrentan como si se destruyeran en un combate, sin saber que pueden destruirse algunos factores externos, pero dentro irán creciendo y fortaleciéndose para algún día paralizarlos por completo. Las personas que andan por el mundo con el letrero en la frente de Valiente, q se ponen la capa de súper héroe y buscan demostrar atrevimiento desmedido a los demás, no son más que cobardes enmascarados que no se atreven a lo más importante; a “aceptar sus miedos”. Ese excesivo garbo es sólo la fachada de una casa a la que nadie tiene acceso.

Al reprimir cualquier pensamiento, emoción o sentimiento, no se logra experimentar el fenómeno en su totalidad y no se extrae de él lección alguna.

Sería bueno graduar nuestro miedo y hacer un tratamiento que sea acorde dicha graduación, ya que en la familia del miedo podemos encontrar el susto, el horror, el pánico, la fobia.

En todo existe la dualidad, a cada cosa le corresponde un opuesto, así como a la noche el día, a la oscuridad la luz, al miedo le correspondería el amor, aunque muchas personas creerían que al amor le corresponde el odio y la fe o el valor al miedo. Cuando actuamos basados en el miedo estamos dejando de actuar basados en el amor, amor a nosotros mismos, el amor es la fe, la certeza, la creencia en lo positivo, en nuestro poder, en nuestro creador y nuestra naturaleza divina, el miedo por el contrario es creer firmemente en lo negativo que sucederá, en lo difícil y complicado, en la carencia de poder y divinidad dentro de nosotros con humildad, respeto, y aceptación.

El miedo suele usar disfraces para despistarnos, por ejemplo, suele utilizar al enojo para pasar desapercibido y sea más complejo descubrirlo y aceptarlo. Tras cada situación y emoción que te parezca insatisfactoria, incómoda o causante de infelicidad puedes preguntarte en silencio “¿A qué le tengo miedo? ¿Qué me resulta amenazante de esta situación?” y entonces podrás revelar a esos miedos, quitarles el disfraz para empezar a conocerte, aceptarlos y transformarlos. Un ejemplo frecuente es el enojarnos al sentir que alguien no nos brinda el tiempo o la atención que necesitamos o creemos necesitar y reaccionamos discutiendo y reprochando… el miedo escondido detrás del enojo es el miedo al abandono, a la soledad, a la distancia, etc.

Existen varias formas en las que solemos reaccionar ante el miedo: desde huir hasta actuar violentamente, debemos pues ser conscientes de la respuesta impulsiva que éste nos causa y de las consecuencias que trae.

Existen también actividades para el manejo inteligente del miedo como el autoconocimiento, la aceptación, la respiración, técnicas de relajación, las afirmaciones, la visualización creativa, la reprogramación sugestiva para cambiar las ideas y creencias que nos producen o se asocian con los miedos, actividades recreativas o que conlleven salir de nuestra zona de confort y nos lleven a atravesar el límite que nosotros mismos nos hemos impuesto por medio del miedo.

Hagamos entonces del miedo una Fuerza Creadora y no una fuerza destructiva.

Miedo

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    Miedo que recorre mi cuerpo,
    que llena de lágrimas mis ojos
    sin poder sacarlas para así,
    sacar un poco de él,
    lágrimas que regresan y llegan
    a mi garganta formando un nudo.

    Miedo que me deja muda,
    sorda, sin poder escuchar a mi corazón que grita.

    Manos que se empuñan sin darme cuenta
    hasta que percibo los dedos entumidos,
    como entumida mi decisión, mi voluntad,
    mi confianza y mi valor.

    Miedo que hace que mi mirada
    se pierda dentro de todo y al mismo tiempo en la nada.

    Miedo que intenta adueñarse de mi mente,
    que permanece en mi vientre,
    miedo que no me vence con reales argumentos,
    miedo que deja temblando mis piernas,
    y ha dejado huellas.

    Miedo que desvanece mi sonrisa,
    que no me permite conciliar el sueño,
    que me hace sentir cruel, insensible, indolente,
    y al mismo tiempo cobarde, débil y torpe.

    Miedo que me canta, que me arrulla, que me acuña…

    Miedo que me duerme, me somete, me anestesia y paraliza

.

Kenny Pineda

  • Una clara descripción de lo que nos hace sentir y vivir el miedo.Sería fascinante ir transformando uno a uno en algo positivo ¿no crees?
    El artículo anterior nos sugiere una forma de transformar nuestros miedos para vivir mejor. Escribiré un poco más acerca del “miedo”. Espero que te gusten y te sirvan.
    Luz y bendiciones.

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