Personas controladoras

controladores


Las personas sumamente controladoras esconden tras su voz de mando y su dedo índice un enorme miedo al fracaso. El gran temor es el que despierta la sed de poder y control absoluto. Suelen ser infelices y se obligan a aspirar a la perfección, al igual que a los demás.

Nunca se sienten completamente satisfechos, creen que todo podría estar mejor y que su forma es la única válida y correcta. Son exigentes consigo mismo y con todos los que les rodea, complicándose así la existencia y complican la existencia de quienes la rodean.

Son bastante críticas, poco alentadoras y asumen el control de todo lo externo por la falta de desarrollo de su capacidad de controlarse a sí mismos.

¡Ámame, por favor!

ámama por favor

¡El AMOR es demasiado bello para ser apenas un favor!