Pedir y Dar Consejos

consejos

Con frecuencia las personas que nos tienen confianza se acercan para compartirnos su situación o experiencia, pero esto no significa que se nos esté solicitando un consejo o una fórmula mágica para resolver dicha circunstancia.

A veces las personas sólo requieren o requerimos de alguien que nos escuche, externar nuestros pensamientos y emociones con el fin de encontrarles sentido y desenredar por medio del habla, encontrar respuestas en nosotros mismos mediante la exposición del caso.

Cuando alguien necesita un consejo, generalmente lo pide. Cuando las personas no piden consejo es porque no lo quieren.

Cuando lo que queremos es que nos escuchen debemos ser claros. “Me gustaría contarte… compartirte… que me escuches”. O bien, cuando lo que queremos es una opinión, consejo o punto de vista de la misma forma debemos ser claros al acercarnos.

También debemos tomar en cuenta que el que se nos pida un consejo y lo demos, no significa que la persona debe actuar conforme al consejo que se le da. El consejo es una sugerencia, opción, opinión personal, pero no una regla que al exponerse deba cumplirse.

Kenny Pineda.

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La Vida: Nuestra escalera

escalera de la vida

Mi Vida es mi Escalera personal. Para pasar en el siguiente escalón, debo estar en éste.

Todo es gradual y en ascendencia… Debo ver hacia arriba si es que quiero subir.

No conseguiré avanzar si mi mirada y atención está puesta en la escalera del otro.

Cada peldaño fortalece mis músculos, mis pies y piernas que son los que me sostienen. Cada peldaño fortalecen mi espíritu y me hacen perseverante.

Me anima ver un nivel al que quiero llegar, sin embargo, sé que no es posible saltar hasta ahí, que debo pasar por varios escalones más y entonces mi entusiasmo crece y disfruto cada movimiento requerido para llegar al nivel que me motivó.

Si no veo y vivo con amor mi propia escalera, seguramente me quedaré estancado.

Si deseo la escalera de alguien más es envidia.

Si rechazo mi escalera y pienso en saltar, sería un suicidio.

Si quiero llegar mágicamente a un nivel más alto, se llamaría no esforzarse ni merecer.

Si escucho a quienes me gritan que no podré subir, el ruido me distraerá y no avanzaré.

Si volteo constantemente hacia los peldaños por los que ya pasé, me marearé y caeré en ellos otra vez, para volver a empezar pero con mucho más dolor y sentimiento de culpa.

Si intento subir corriendo, me cansaré pronto, no disfrutaré y corro el riego de tropezar, lo que significa que de todas formas tendré que esperar un poco para recuperarme y decidir subir con más calma.

Si busco siempre sostenerme del barandal, en el momento en que éste ya no esté, creeré que no puedo continuar y difícilmente seguiré.

Si respiro con calidad, la energía se mantendrá.

Si me canso puedo decidir sentarme y descansar un momento, sin embargo si me acuesto corro el riesgo de quedarme dormido ahí.

Si subo con voluntad, decisión y convicción, llegaré hasta donde yo me proponga llegar.

Si me encuentro alto y hago alarde para hacer menos a quienes no están al mismo nivel, seguramente perderé el equilibrio y caeré hasta acabar dónde comencé.

Kenny Pineda.