¡Nuestro mejor recurso para resolver problemas, es la PAZ!

paz

 

En aquellos momentos en los cuáles surge un problema o situación a resolver, nuestra reacción y actitud aprendida es la de la agitación, preocupación y ansiedad.

Hemos adquirido ciertos patrones de conducta basados en las enseñanzas verbales y no verbales de las personas más cercanas, de aquellas personas que representaron y siguen representando un modelo importante, sobre todo en nuestra infancia.

Yo, generalmente voy a responder a los conflictos, a los problemas o a situaciones complejas, como vi que mis padres o tutores lo hicieron.

¿Qué hemos aprendido de esto?

Que, si no te preocupas, no es importante para ti. Que, en medida de tu ansiedad e inquietud, será tu interés, y lo podemos comprobar con muchos ejemplos.

Nadie nos enseñó que para encontrar una solución efectiva a lo que nos acontece, es preferible y, sobre todo, necesario, estar en calma. De hecho, es sumamente criticable que tú, pases por circunstancias adversas y en vez de estar acongojado, salgas a caminar, a pasear, a divertirte. Que te alejes del problema para verlo desde una perspectiva mucho más amplia, esto sería entendido como “No estás haciendo nada por resolverlo”.

La incongruencia se hace presente al querer obtener algo que no estamos siendo. Un problema busca solución para acercarnos más a la tranquilidad, pero pretendemos tener paz, sin ser y hacer paz. SER – HACER – TENER es la regla invariable, que creas o no en ella, se cumple.

No puedes tener lo que no eres, no es posible atraer y materializar algo con lo que no resuenas. La Vida no va a darte lo que quieres, la Vida va a darte más de lo que ERES, más de lo que HACES.

“Ningún problema puede ser resuelto en el mismo nivel de conciencia en el que se creó.”

– Albert Einstein.

Cuando cambiamos esta programación o modelo, cuando ELEGIMOS esta nueva perspectiva para resolver una dificultad, al principio puede parecernos una conducta desleal y apática. Desleal a la enseñanza de nuestros más próximos y los encargados de nuestra formación en la infancia, ya que no estamos cumpliendo con el modelo seguido por generaciones y generaciones. (No somos conscientes de ello). A esto se le llama “Lealtades ciegas”.

Estamos muy acostumbrados a conducirnos con conmoción ante las complicaciones de la vida. No concebimos cómo alguien puede estar tan tranquilo ante una montaña de complejidades. Asociamos el tiempo que dedicamos a la preocupación, con la necesidad de resolución, con la importancia que tiene el asunto, y lo cierto es que nada resolvemos desde la preocupación, desde el desasosiego. El miedo y la ansiedad, tienden a bloquear las soluciones, nos nublan la visión.

Por el contrario, para hallar la respuesta que vamos buscando, es preciso disminuir la densidad, despejar la mente, nivelar nuestro estado emocional para que nuestra razón funcione óptimamente.

Las soluciones emergen fácilmente y de forma natural cuando estamos en paz.

La pesadumbre se enfoca en el problema, el problema se alimenta de la agitación emocional que surge y por tanto, el problema crece. En cambio, la paz se enfoca en la solución, se alimenta de la confianza en que “hay recursos para resolver lo que se presenta en el momento que se presenta”, consecuentemente, las soluciones aparecen, crecen y se encuentran a total disposición.

Entonces, si cada que surge una situación adversa o inesperada en tu camino, te preguntas ¿Qué hago?, la respuesta principal es:  SER PAZ; GENERAR LA CALMA EN TI.

Utiliza los recursos naturales que tienes a tu alcance, recurre a tus fuentes principales de energía, es decir, a las actividades que te gustan, que te generan placer.

La creatividad es imprescindible para la resolución de conflictos. La creatividad surge de una mente gozosa, no de una mente caótica. Las turbulencias mentales generan más desorden y hasta destrucción. Una mente en calma, tiene mayores posibilidades de admirar el paisaje completo y corregir los detalles necesarios.

No me lo creas, ponlo a prueba, ¡Practícalo! Intégralo a tu vida si te funciona, remplaza tus viejas formas de conducirte por unas nuevas y más benéficas para ti.

-Kenny Pineda.

 

 

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