Honestidad y Comunicación

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Asumirnos responsables por lo que otros sienten es control también, aunque te parezca difícil creerlo o aceptarlo.

Cuando nuestras acciones están limitadas por lo que el otro sienta, cuando no decimos lo que pensamos o sentimos para que el otro no se enoje, no se entristezca o no se asuste, estamos declarándonos responsables de las emociones y sentimientos del otro y no es así.

Yo no puedo controlar o hacerme cargo del sentir del otro, mi papel es expresar, comunicar, y el otro decidirá qué hace con lo que siente. De lo contrario, me limito y limito al otro.

Mostrar confianza en que puedo expresarme (asertivamente) también implica de cierta manera en confiar en que la otra persona sabrá elegir qué hacer con lo que siente, es decir, será responsable de sí mismo.

Y así, se unen dos personas responsables de sí mismas, declarándose independientes y con aptitud de manejar sus propias vidas y no con la necesidad de manejar la vida ajena.

La honestidad se practica primero con uno mismo.

La verdad nos libera, y libera a los que nos rodean. Si somos sinceros, los demás tienen la oportunidad de elegir qué hacen con esa verdad.

La verdad no tiene que ser cruel, no se trata de promover la agresión ni la imprudencia, existen formas de decir las cosas, pero la libertad de expresión es bellísima y ser honestos también es muy placentero; hagamos uso de ello.

Kenny Pineda.

 

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Distintas caras, distintas historias, pero el mismo patrón. 

patrones

 

 

Si nos encontramos repitiendo un mismo patrón a pesar de saber que hemos trabajado en ello, muy probablemente es que la creencia limitante que lo sustenta siga ahí y no haya sido arrancada de raíz y sustituida por una creencia potenciadora.

Esa creencia sigue brindándonos una sensación o estado de, seguridad y/o placer que nos mantiene resguardados de algo que consideramos peligroso. Hay ganancias aun significativas en preservar esa creencia.

Mientras no seamos capaces de renunciar y soltar esa fuente externa de protección, seguiremos viviendo una experiencia similar a la anterior. Sin embargo, el expresar y auto-reprocharnos que tanto trabajo personal no ha servido de nada, es una mentira que decidimos contarnos para victimizarnos y no hacernos responsables, es una visión nada objetiva, ya que, aunque la experiencia sea parecida, nunca será la misma.

En la experiencia anterior aprendimos algo y modificamos. Hay ciertas cosas que ya no son iguales y por eso, la experiencia no puede ser -“otra vez lo mismo”-.

En esta experiencia similar, habremos de aprender una nueva cosa que hará que la siguiente sea diferente, aunque parecida.

Así, vamos avanzando en nuestro camino de progreso, a veces a pasos agigantados, otras tantas a paso de gallo- gallina, pero es imposible que siempre estemos en las mismas condiciones.

Claro, el trabajo personal nunca cesa, cuando creemos tener un tanto resuelto, aparece una nueva cosa que trabajar, pero uno decide si lo ve como una carga pesada o si lo vive como un nuevo experimento en esta hermosa aventura que es Vivir.  

Kenny Pineda.