Honestidad y Comunicación

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Asumirnos responsables por lo que otros sienten es control también, aunque te parezca difícil creerlo o aceptarlo.

Cuando nuestras acciones están limitadas por lo que el otro sienta, cuando no decimos lo que pensamos o sentimos para que el otro no se enoje, no se entristezca o no se asuste, estamos declarándonos responsables de las emociones y sentimientos del otro y no es así.

Yo no puedo controlar o hacerme cargo del sentir del otro, mi papel es expresar, comunicar, y el otro decidirá qué hace con lo que siente. De lo contrario, me limito y limito al otro.

Mostrar confianza en que puedo expresarme (asertivamente) también implica de cierta manera en confiar en que la otra persona sabrá elegir qué hacer con lo que siente, es decir, será responsable de sí mismo.

Y así, se unen dos personas responsables de sí mismas, declarándose independientes y con aptitud de manejar sus propias vidas y no con la necesidad de manejar la vida ajena.

La honestidad se practica primero con uno mismo.

La verdad nos libera, y libera a los que nos rodean. Si somos sinceros, los demás tienen la oportunidad de elegir qué hacen con esa verdad.

La verdad no tiene que ser cruel, no se trata de promover la agresión ni la imprudencia, existen formas de decir las cosas, pero la libertad de expresión es bellísima y ser honestos también es muy placentero; hagamos uso de ello.

Kenny Pineda.

 

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