Distintas caras, distintas historias, pero el mismo patrón. 

patrones

 

 

Si nos encontramos repitiendo un mismo patrón a pesar de saber que hemos trabajado en ello, muy probablemente es que la creencia limitante que lo sustenta siga ahí y no haya sido arrancada de raíz y sustituida por una creencia potenciadora.

Esa creencia sigue brindándonos una sensación o estado de, seguridad y/o placer que nos mantiene resguardados de algo que consideramos peligroso. Hay ganancias aun significativas en preservar esa creencia.

Mientras no seamos capaces de renunciar y soltar esa fuente externa de protección, seguiremos viviendo una experiencia similar a la anterior. Sin embargo, el expresar y auto-reprocharnos que tanto trabajo personal no ha servido de nada, es una mentira que decidimos contarnos para victimizarnos y no hacernos responsables, es una visión nada objetiva, ya que, aunque la experiencia sea parecida, nunca será la misma.

En la experiencia anterior aprendimos algo y modificamos. Hay ciertas cosas que ya no son iguales y por eso, la experiencia no puede ser -“otra vez lo mismo”-.

En esta experiencia similar, habremos de aprender una nueva cosa que hará que la siguiente sea diferente, aunque parecida.

Así, vamos avanzando en nuestro camino de progreso, a veces a pasos agigantados, otras tantas a paso de gallo- gallina, pero es imposible que siempre estemos en las mismas condiciones.

Claro, el trabajo personal nunca cesa, cuando creemos tener un tanto resuelto, aparece una nueva cosa que trabajar, pero uno decide si lo ve como una carga pesada o si lo vive como un nuevo experimento en esta hermosa aventura que es Vivir.  

Kenny Pineda.

 

Saber recibir; pilar fundamental de la abundancia.

Human Empty Hand, Outdoor

 

¿Por qué a algunas personas nos cuesta trabajo recibir?

Y no me refiero a recibir algo material necesariamente, puede ser también a recibir un abrazo, un elogio, apoyo o cualquier muestra de atención o cariño.

La respuesta está en aquello que asocias con el “recibir”. No lo pienses mucho; observa las palabras, las imágenes, las ideas que surgen cuando mencionas la palabra “RECIBIR”.

Algunos podemos asociarla con control: Cuando en nuestra infancia o aun siendo adultos, la o las personas de quienes recibíamos nos condicionaban o controlaban por medio de lo que daban. Ahí se instaló una asociación que representa vulnerabilidad ante el control que pudiera ejercer otra persona sobre mí, utilizando el dar como herramienta para llevarlo a cabo.

Hablando de vulnerabilidad, existen también los casos en que recibir nos coloca, por experiencias pasadas, en un lugar de deudor. Si quien nos proveía de lo necesario, nos manifestaba una cuestión de jerarquía y cuenta por pagar, iremos por la vida pensando que aquella persona que me da, más tarde cobrará lo que me dio. Se forma dentro de nosotros una idea de estar comprometidos a devolver el favor, olvidándonos de que el que da lo hace o debería hacerlo por el placer de dar sin esperar más tarde hacer un cobro, y que la intensión es responsabilidad de quien da. Aquí es cuando asociamos el recibir con compromiso.

Cuando existe una incomodidad al recibir y nos preguntamos ¿Qué he hecho yo para obtenerlo? Es entonces una cuestión de baja autoestima y por tanto una creencia de no merecimiento. Generalmente sucede por una educación que nos formó bajo la premisa de sólo si te portas bien o cuando haces algo bueno tendrás un premio, llevándonos a forjar una creencia de valer o merecer en base a lo que hacemos y o a lo que somos. 

Cerrarnos a recibir o recibir con esa sensación incómoda, crea una barrera ante todas las maravillas que pudiéramos estar obteniendo del Universo, cerramos posibilidades para lograr tener lo que en el fondo queremos y merecemos. Surge una incongruencia dentro de nosotros mismos que no actúa a nuestro favor a nivel energético, porque por un lado queremos, pero por otro no nos gusta o no sabemos recibir.

Es necesario abrir las manos y pese a nuestras experiencias pasadas, actualizarnos y saber que todo aquello que haya sucedido en relación al dar y recibir es sólo una parte de la historia.

“En mi presente puedo abrirme sin miedo a recibir todo lo bueno que el Universo tenga para mí, porque está bien, estoy a salvo y lo merezco”. Abrirme a recibir es abrir un canal por el cual puedo ser provisto(a) de muchas bendiciones.

Kenny Pineda.

 

¡Nuestro mejor recurso para resolver problemas, es la PAZ!

paz

 

En aquellos momentos en los cuáles surge un problema o situación a resolver, nuestra reacción y actitud aprendida es la de la agitación, preocupación y ansiedad.

Hemos adquirido ciertos patrones de conducta basados en las enseñanzas verbales y no verbales de las personas más cercanas, de aquellas personas que representaron y siguen representando un modelo importante, sobre todo en nuestra infancia.

Yo, generalmente voy a responder a los conflictos, a los problemas o a situaciones complejas, como vi que mis padres o tutores lo hicieron.

¿Qué hemos aprendido de esto?

Que, si no te preocupas, no es importante para ti. Que, en medida de tu ansiedad e inquietud, será tu interés, y lo podemos comprobar con muchos ejemplos.

Nadie nos enseñó que para encontrar una solución efectiva a lo que nos acontece, es preferible y, sobre todo, necesario, estar en calma. De hecho, es sumamente criticable que tú, pases por circunstancias adversas y en vez de estar acongojado, salgas a caminar, a pasear, a divertirte. Que te alejes del problema para verlo desde una perspectiva mucho más amplia, esto sería entendido como “No estás haciendo nada por resolverlo”.

La incongruencia se hace presente al querer obtener algo que no estamos siendo. Un problema busca solución para acercarnos más a la tranquilidad, pero pretendemos tener paz, sin ser y hacer paz. SER – HACER – TENER es la regla invariable, que creas o no en ella, se cumple.

No puedes tener lo que no eres, no es posible atraer y materializar algo con lo que no resuenas. La Vida no va a darte lo que quieres, la Vida va a darte más de lo que ERES, más de lo que HACES.

“Ningún problema puede ser resuelto en el mismo nivel de conciencia en el que se creó.”

– Albert Einstein.

Cuando cambiamos esta programación o modelo, cuando ELEGIMOS esta nueva perspectiva para resolver una dificultad, al principio puede parecernos una conducta desleal y apática. Desleal a la enseñanza de nuestros más próximos y los encargados de nuestra formación en la infancia, ya que no estamos cumpliendo con el modelo seguido por generaciones y generaciones. (No somos conscientes de ello). A esto se le llama “Lealtades ciegas”.

Estamos muy acostumbrados a conducirnos con conmoción ante las complicaciones de la vida. No concebimos cómo alguien puede estar tan tranquilo ante una montaña de complejidades. Asociamos el tiempo que dedicamos a la preocupación, con la necesidad de resolución, con la importancia que tiene el asunto, y lo cierto es que nada resolvemos desde la preocupación, desde el desasosiego. El miedo y la ansiedad, tienden a bloquear las soluciones, nos nublan la visión.

Por el contrario, para hallar la respuesta que vamos buscando, es preciso disminuir la densidad, despejar la mente, nivelar nuestro estado emocional para que nuestra razón funcione óptimamente.

Las soluciones emergen fácilmente y de forma natural cuando estamos en paz.

La pesadumbre se enfoca en el problema, el problema se alimenta de la agitación emocional que surge y por tanto, el problema crece. En cambio, la paz se enfoca en la solución, se alimenta de la confianza en que “hay recursos para resolver lo que se presenta en el momento que se presenta”, consecuentemente, las soluciones aparecen, crecen y se encuentran a total disposición.

Entonces, si cada que surge una situación adversa o inesperada en tu camino, te preguntas ¿Qué hago?, la respuesta principal es:  SER PAZ; GENERAR LA CALMA EN TI.

Utiliza los recursos naturales que tienes a tu alcance, recurre a tus fuentes principales de energía, es decir, a las actividades que te gustan, que te generan placer.

La creatividad es imprescindible para la resolución de conflictos. La creatividad surge de una mente gozosa, no de una mente caótica. Las turbulencias mentales generan más desorden y hasta destrucción. Una mente en calma, tiene mayores posibilidades de admirar el paisaje completo y corregir los detalles necesarios.

No me lo creas, ponlo a prueba, ¡Practícalo! Intégralo a tu vida si te funciona, remplaza tus viejas formas de conducirte por unas nuevas y más benéficas para ti.

-Kenny Pineda.

 

 

La Vida no nos quita cosas, nos prepara para algo mejor.

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LA VIDA NO NOS QUITA COSAS, NOS PREPARA PARA ALGO MEJOR.

La vida nos preparaba para algo mejor, mientras llorábamos y nos enojábamos porque no entendíamos cómo la Vida cambió…

Las situaciones que implican dolor, también implican crecimiento, y esto me permite darme cuenta de que, por más que ame a una persona y valore ciertas cualidades en ella, ya soy capaz también de soltar cuando los costos se elevan por encima de los beneficios. Ya no me quedo por lo mucho que amo a alguien, ya se irme por lo mucho que me amo a mí misma y por lo mucho que valoro mi tranquilidad.

Aferrarme a algo que no me beneficia, ya no es opción. Practico Soltar!

De primer momento e inevitablemente, el lado muy humano sale y me dan ganas de -mentar madres-, seguirá pasando en ciertos momentos seguramente, hasta que el propio proceso me lleve a aceptar que las cosas pasan de manera perfecta y que esto tenía que suceder así, que no había otra forma… Que la gente que tiene que alejarse, se aleja, las circunstancias o los motivos son sólo una variable, una de tantas posibilidades para al fin, retirarse si así tiene que ser.

Estoy entendiendo que no se trata de no tirarse al piso, ¡se vale! Se trata de no quedarse ahí y ver más allá, aunque al principio sea por momentos, instantes de bendita consciencia. Alargar esos momentos hasta llegar a la aceptación de lo ineludible el el objetivo.

Aceptar para poder soltar!

LA VIDA NO NOS QUITA COSAS, NOS LIBERA!

Kenny Pineda.

Alguien que no me condicione su amor por equivocarme

manos en mi corazón

 

Hace no mucho, en una conversación con alguien a quien quiero mucho, escuché una frase que llamó mi atención y me llevó a reflexionar.

La frase es: “Quiero estar con alguien con quien sepa que puedo equivocarme, que puedo cometer errores y que esto, no condicione su amor o su aceptación.”

Y pensé: Yo también quiero estar con alguien con quien sienta naturalmente la libertad  de errar porque soy un Ser humano y sentirme con la tranquilidad de que de eso no dependerá el amor, la aceptación y la aprobación, es decir, que no por “regarla”, deje de amarme, de aceptarme o me repruebe totalmente por ello, y esa persona quiero ser yo”. Lo demás, vendrá por añadidura.

Pero una vez más, buscamos afuera eso que no alcanzamos a ver como una necesidad de la que uno mismo es responsable de cubrir. Nos llenamos de frustración por no encontrar ´fuera´ aquello que nuestro Ser, solicita de nosotros mismos. Es sólo una forma que tiene nuestra propia sabiduría de susurrarnos: “Eso que pides de otro, es lo que necesitas darte”. Si te lo dieras a ti mismo, no sentirías la necesidad o NECEDAD de exigirlo de alguien más. No sentirías esa desesperación por hallarlo, y ese sentimiento de impotencia por no recibirlo de otro.

¿Qué sucede cuando nos equivocamos?

¿Quién es el primer crítico, el mayor juez, el qué castiga y reprocha por ese error?

¿Cómo es nuestra actitud ante un error propio?

¿Cómo podemos esperar que alguien nos mire con amor, compasión, comprensión, empatía si nosotros mismos no lo hacemos?

¿Debo dejar de equivocarme para amarme, para aceptarme, para aprobarme?

¿Es posible dejar de cometer errores o es más probable y mejor opción empezar a aceptar que voy a seguir -regándola- y que a pesar de ello me amo, me comprendo, me acepto?

No se trata de deliberadamente regarla o minimizar mis errores, no se trata tampoco de no pagar los costos o evadir las consecuencias de mis errores, se trata de verme como un Ser que vive una experiencia humana y que eso implica equivocarme, aprender, ensayar y a veces acertar o caer. Pero igual me amo e igual me acepto, porque yo, no soy mi error ni mi conjunto de errores, soy mucho más que eso.

Qué satisfactorio es vivir con alguien que no condiciona su amor, que no me dice; “Si te portas bien te amo, si te portas mal, ya no te querré.” ¡Esa persona soy yo!

Mi primera relación es la que tengo conmigo, esa es la que debo cuidar, ante todo, esa es la que debo procurar por sobre todas las cosas.

Alguien más no me hará quererme o aceptarme más. Quererme y aceptarme más sí me hará aprender a querer y aceptar a los demás. Quizá entonces, estamos tratando de hacer las cosas al revés. SER, HACER, TENER; la regla inamovible que aplica para todo, pero muchas veces no somos conscientes de ello.

Kenny Pineda.

 

LIBRE ALBEDRÍO

libre albedrío

¿Haz escuchado alguna vez esto del libre albedrío?

Se enfoca básicamente a la libertad de tomar las propias -decisiones-, y sí, todo en esta vida consiste en decidir, sin embargo lo enfocamos más a los hechos en sí, pero  los pensamientos es algo que también decidimos consciente o inconscientemente.

Ciertamente tenemos libre albedrío, lo que significa que nosotros tenemos el poder de elegir qué hacer. Muchas veces, ante algunas circunstancias no tenemos el absoluto control de las cosas, pero si tenemos el poder para actuar frente a ellas como elijamos.

Lo interesante de esto, es que antes de actuar, antes de la acción, está el pensamiento, y el libre albedrío se refiere más a ello que a las acciones en sí… las acciones son efectos del pensamiento

Las cosas son creadas 2 veces, primero en la mente y luego en la realidad.

Así pues, usar el libre albedrío consiste principalmente en ELEGIR nuestros pensamientos, en dejar entrar en nuestra mente lo que más nos beneficie para que sus efectos sean también benéficos para nosotros. También existe para cuestionar nuestras creencias, esos introyectos con los que llevamos toda la vida, elegir los que nos sean útiles y desechar los que de ninguna manera nos convienen.

Recuerda la regla: SER- HACER- TENER.

Esta regla es invariable y actúa seas consciente de ella o no. Así que ahora lo sabes, si quieres hacerlo, comienza –siéndolo-. Si algo deseas “tener”, empieza por “ser”, después, a “hacerlo” para lograr tu objetivo. Si quieres hacerlo, comienza pensándolo, un pensamiento siempre lleva a una sensación, emoción o sentimiento. Igual que tus emociones, sensaciones y sentimientos te llevan a otro pensamiento… ahí dentro está el primer proceso en la fábrica de la realización.

El libre albedrío es la herramienta necesaria desde el inicio del proceso para la realización de tus sueños, de tus metas, de tu misión. Si omites esta herramienta desde el principio de la elaboración, puede que al final tu “producción” sea aparentemente bella, pero no de calidad.

¡TIENES LIBRE ALBEDRÍO, ÚSALO!

Kenny Pineda

¿Por qué no logro mis objetivos?

autosabotearse

Creo, de forma muy personal, que el origen de no tener materializados muchos de nuestros objetivos está en no sentirnos en el fondo merecedores de lo que pedimos, queremos o deseamos y que, aunque los pensamientos, las peticiones de palabra, y el trabajo constante indiquen firmeza en ello, emanamos una vibración densa por profundos pensamientos y sentimientos de no merecer lo que queremos obtener o lograr.

O también puede deberse a que no estamos dispuestos a pagar el costo que nuestros sueños, planes, deseos requieren. Todo en esta vida tiene un costo,  y no me refiero a un costo monetario precisamente, aunque en muchos de los casos, cuando nuestros deseo son materiales implican un precio (económico). Algunos ejemplos sencillos pueden ser los siguientes:

-Quiero un viaje, sé que para ello requiero ahorrar un tiempo, sin embargo despilfarro el dinero o no soy organizado(a) con mis gastos para poder así ahorrar y conseguir ese viaje que YO deseo.

-Deseo hacer una carrera, pero no estoy dispuesta a invertir dinero pagando mis colegiaturas o materiales necesarios, ni dedicando tiempo a ello.

-Deseo una relación de pareja armoniosa, pero yo no actúo en congruencia con ello, mi carácter es complicado, discuto por todo, no manejo una comunicación asertiva, y no reconozco ni pido ayuda a un profesional para que me oriente.

-Quiero tener un cuerpo escultural, o bajar de peso o talla, sin embargo, no cuido mi alimentación ni hago ejercicio.

-Quiero un empleo o uno mejor, pero no salgo a buscarlo o no me preparo para obtenerlo.

En fin, muchas veces no pagamos el costo de lo que decimos querer y algunas de esas veces es por no creernos en el fondo merecedores de ello. Así que estas dos causas pueden ir de la mano o sólo con una de ellas puedes auto-sabotearte. 

Nos serviría para empezar, hacer consciencia, preguntarnos y respondernos honestamente:

¿Qué es lo que quiero?

¿Creo merecerlo?

¿Qué estoy haciendo para lograrlo?

¿Puedo y quiero pagar el costo por alcanzar mi objetivos?

¿Qué compromiso quiero hacer conmigo mismo y ahora mismo?

Deseo que tengas una grata reflexión, que que encuentres claramente tus respuestas y que tus planes sean materializados para tu mayor bien.

Kenny Pineda

 

Recordemos, pero Vivamos! Muerte y VIDA.

ofrenda

2 de noviembre, día de muertos.

El 2 de noviembre se recuerda a todos aquellos que dejaron de vivir.

Tradicionalmente en estas fechas se monta un altar, una ofrenda cuyo sentido y significado es “contactar” con aquella persona que dejó de vivir, mantenerlo entre nosotros,  colocando sobre ésta,  la imagen de la persona, los alimentos y artículos que en vida le agradaban y le hacían feliz, todo aquello de lo que disfrutaba por medio de sus sentidos. También se colocan vasos con agua que representan la fuente de vida, y simboliza una oportunidad para mitigar la sed del recorrido. Se encienden velas que simbolizan la luz que guía el camino, la luz que necesita el alma para pasar y llegar hasta su destino.  Se colocan flores para alegrar y adornar. Así como estos, muchos más elementos y cada uno representa algo importante.

Cabe mencionar que lejos de estar en contra de estas celebraciones, me hace pensar en que, muchas veces realizamos estos rituales tradicionales pensando en los que ya se fueron y olvidamos a los que aún están. Incluso a nosotros mismos. Porque… ¿En realidad estamos vivos?

¿Se trata de dejar de estarlo para que otros recuerden lo que nos gusta, lo que necesitamos, más aún, se trata de dejar de disfrutar lo que nos hace felices en vida para aspirar a disfrutarlo después mediante una ofrenda de día de muertos?, ¿Estas fechas nos hacen valorar la vida y Vivirla?

Escribo en un sentido profundo… no sólo en relación a los alimentos, a las flores, no me refiero a prender una vela o colocar un vaso de agua para nosotros mismos, ni a recibir flores… Me refiero a gozar de la oportunidad que tenemos de experimentar, de aprovechar lo que hay, lo que somos, lo que tenemos. Me refiero a encender nuestra propia luz y a mitigar nuestra propia sed. Me refiero a colocar flores en nuestro interior. Me refiero a realizar para nosotros mismos una ofrenda permanente de las cosas que requerimos para Vivir con gozo y plenitud hasta que llegue la hora de partir y seguir el camino en otra dimensión. Me refiero a disfrutar la Vida, mientras exista.  ¿Celebramos realmente nuestra propia vida o eso sólo se hace en los cumpleaños?

¿Será acaso que debamos colocar una ofrenda para nosotros mismos en estas fechas, porque, sin ser conscientes,  hemos dejado de Vivir? Existen muchas personas que aunque sus cuerpos no han abandonado este plano físico, su entusiasmo por la vida se ha quedado dormida desde hace un tiempo y eso en mi opinión, no es mejor que la muerte, porque el morir es trascender, y el vivir como si no lo estuviéramos no es ni trascender ni evolucionar.

Recordar a los que ya no están, es válido y reconfortante, pero recordemos y celebremos la Vida.

Para algo seguimos aquí…

Buen día de muertos y extraordinario día de Vivos.

Kenny Pineda.

CADENA DE FAVORES

cadena de favores

Que no se nos olvide que “La vida es una cadena de favores…”

Hacer un favor no es un pagaré por cobrar y mucho menos con intereses.

Al momento de reprochar lo que hicimos por otro, el favor deja de ser favor para convertirse en un negocio, un trueque mal intencionado.

Esperar ser recompensados por la persona a la que ayudamos,  midiendo y comparando el favor, no es generosidad, es control, es manipulación, es conveniencia.

Lo que yo hago por ti, alguien más lo hará en algún momento por mí, o bien, ya lo han hecho… Lo  que  hoy haces por mí, yo lo haré por alguien más, o ya lo hice.

No nos debemos nada… no existen deudas en cuestión de favores, ayuda, apoyo… Porque la vida misma se encarga de pagarte las acciones benévolas para con los demás.  La ley de causa y efecto no se deja corromper, es insobornable,  a cada quien se le da lo que le corresponde,  y existen múltiples canales de recepción.

-“La mejor forma de pagarme, es haciendo esto por alguien más, en algún momento”. “Cuando yo necesité, alguien me ayudó, y ahora que puedo ayudar, lo hago pensando en que así es la Vida… UNA CADENA DE FAVORES”- Esto me dijo una amiga muy especial,  al apoyarme en una situación complicada. Años más tarde,  llegó alguien que necesitaba un favor muy similar al que me hicieron con anterioridad… y sé que esa persona, algún día, tendrá la oportunidad de ser un eslabón más en esta cadena. Desde las palabras de mi amiga, esa es una de mis filosofías favoritas…

Principalmente me ha llevado a dar o hacer por otro lo que quiero, desde esta postura de lo que mi corazón quiere dar y por la propia satisfacción (qué es mi ganancia) al hacerlo. No poniéndolo en una lista cuyo título sea “pendiente por cobrar”. Me ha ayudado a ser responsable en la cuestión de que “nadie me obliga o me presiona a dar o a hacer”, YO QUIERO DAR, YO QUIERO HACER, YO ELIJO AYUDAR, YO ELIJO APOYAR.  Yo soy responsable de lo que doy  y no hago responsable al otro por recibir lo que yo elegí  dar.

“Evita hacer favores que no quieras hacer, porque en estos casos los favores tienen altos costos, impagables en muchos casos,  no sólo para la persona que necesita de él, sino para ambas partes, es decir, los favores que no quieren hacerse, pero se acaban haciendo, se pagan con altos intereses,  tanto por quien los recibe, como por quien los hace”. La carga emocional es un abono pesado, constante y en muchos casos infinito… nunca se acaba de liquidar una deuda de este tipo. Ya sea que nos sintamos endeudados de por vida con quien nos hizo ese “favor” o que la persona que nos lo hizo sienta que cada acto nuestro, está o tendría que estar relacionado a ese favor que un día  hizo por mí,  y nos convertimos en: “Mal agradecidos”.

Todo lo que damos nos es devuelto, ¡Todo! También la intención con la que hacemos o damos, también aquello que no se puede percibir en el plano material o físico.

Si sentimos que el mundo entero está en deuda conmigo, quizá es que “yo me siento en deuda con alguien y sobre todo conmigo mismo” y necesito ponerlo afuera para darme cuenta de lo que hay dentro. “COMO ES AFUERA, ES ADENTRO” Así pasa cuando sentimos que todos son ingratos, lo que muy probablemente esté pasando es que yo sea quien se siente ingrato con algo, con alguien, o conmigo mismo en especial y tenga que verlo proyectado afuera para que haga conciencia de esto.

Que desde hoy lo que des, sea desde el corazón, que brindes un saludo, una sonrisa a aquellos que te rodean, porque  quien da, lo mejor que puede recibir es la satisfacción que está ya implícita, sin esperar un pronto pago de vuelta… de eso la Vida se encarga.

recompensa

Luz y bendiciones.

Kenny Pineda.

Incapaz de Cambiarte

dejar ir

“Me reconozco y me acepto incapaz de cambiarte”

A simple vista estas palabras pueden parecer muy obvias, trillada es la frase de “No podemos cambiar a nadie más, únicamente a nosotros mismos” y muchas frases más relacionadas a esto, pero, ¿Realmente las entendemos y actuamos en congruencia con ellas?

Esta frase puede resultar liberadora si entendemos su profundidad, “Me reconozco y acepto incapaz para cambiarte” significa que reconozco que no tengo el poder sobre ti, que no conozco las razones que tienes para decidir lo que decides, para actuar como actúas, me doy cuenta de ello y lo acepto, acepto que no tengo el poder sobre ti ni sobre tus acciones, cada cabeza es un mundo, cada uno tiene sus propios pensamientos, sentimientos, decisiones, acciones y desde ese sitio cada uno tiene la verdad y la razón, no voy a pelear contra ello…

Pasa que queremos que el otro actúe como nosotros “lo haríamos”, pasa que luchamos en una batalla sin fin para que el otro cumpla con mis expectativas y sus acciones sean tal cual las espero, tal cuál las necesito, tal cual me gustarían, y si no es así, -yo puedo hacer que pase…- -mi amor,lo o la va a cambiar-, -cambia por favor, porque tú eres el que está mal-, -y es que, si fueras diferente…-.

Mi NECEsiDAD de que el otro cambie no es más que mi NECEDAD de no cambiar yo o/y mi NECEDAD de no cambiar mis decisiones. (No me gusta esto de ti y me aferro a que lo cambies, porque es más sencillo  dejarte la responsabilidad a ti, que tomar la responsabilidad de mí mismo.

Kenny Pineda

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