Terremoto – Mi rescate

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Un terremoto me sacudió…

Pude sentir como caía una y otra parte de mí.

Veía romperse lo que ya estaba cuarteado, otras cosas que creía indestructibles también se fragmentaron.

Nubes de polvo, ruinas, verme ahí en el piso en pedazos, en pequeños trozos. Así me sentí; rota, deshecha, hecha polvo.

Me tomó varias semanas remover los escombros, hallarme entre ellos. La labor de rescatarme, de encontrar una señal de vida entre tanto caos fue muy cansada, de mucha incertidumbre, miedo, terror de no encontrarme, de hallar mi cuerpo sin vida; sin paz, sin alegría y sin pasión.

Me susurraba con fe: “¡Espera, resiste, pronto te hallaré, yo te salvaré!”.

Cada piedra que intentaba levantar, era una fracción de mi yo muerta, de mi yo vieja.

Dolía hasta el alma cuestionarme qué quedaba de mí entre tanta pedacería. Dolía hasta el alma dudar momentáneamente de mi capacidad de reconstruirme. Sólo veía pérdidas en ese instante.

Pensé en darme por vencida, otra vez ubiqué en mí, esa incómoda necesidad de ser rescatada por alguien más, sin siquiera levantar la voz para pedir ayuda. Supe entonces que, o pedía auxilio con un grito estrepitoso o me hacía cargo y empezaba la labor por mí misma de sacarme de ahí, de donde no podía ver la luz ni respirar.

Así fue como con calma, pero sin pausa, inició la acción de recuperarme.

Cansancio crónico, insomnio, ansiedad, angustia, miedo, enojo, tristeza, soledad, silencios… Creía que, finalmente cuando pudiera encontrarme, mágicamente sería feliz, podría respirar y empezar a gozar de nuevo, pero no. Cuando al fin pude verme, “yo, no era yo”, no la yo que fui antes del sacudidón. Una parte de mí había desfallecido, tuve una imagen deformada de mí, una muy abstracta que necesitaba ser renovada a urgencia. Yo no podía levantarme de ahí pretendiendo ser la misma, aferrándome a ser igual… Pronto, el fétido olor de mi yo muerta me desagradaría y la labor de renovarme sería inevitable e impostergable.  Más valía empezar, regenerar aquella parte de mí, que pudrirme absolutamente.

¿Que si hoy estoy totalmente reconstruida? No.

Estoy EN PROCESO DE RECONSTRUCIIÓN; ¡MUJER TRABAJANDO!

Aún sigo en duelo por aquello que de mí se fue, que fui y ya no soy, y de vez en cuando lloro por las pérdidas, pero ya no me obstino. Solemos encapricharnos con el pasado y dejar de disfrutar del presente. Nos conducimos como almas en pena, nos empeñamos a experimentar la agonía; sin ser ni dejar de ser, sin estar y sin marcharnos.

Elijo cada día recrearme, renovarme…  Estoy completa en mi hoy, pero cada día coloco una nueva pieza. Aprendo a dejar ir de mí lo que ya no quiero, lo que ya no me sirve, y no dejo huecos… Los llenos de mí.  Al menos eso intento.

Honro a la que fui, le agradezco… sin ella, hoy yo, no sería yo. Así como a la que -Soy hoy-, le agradeceré mañana; sin culpas, sin reproches, sin castigos fuera de tiempo.

Ese impactante terremoto trajo consigo una gran bendición, ¡RECUPERARME! A veces necesitamos perdernos para encontrarnos. Caernos para confirmar la fortaleza que tenemos de levantarnos una vez más.

¡Algo se muere por nacer, por renacer!

¡Hoy soy mi más festejada heroína! Por fin vencí esa ´puta´ NECEsiDAD de ser -rescatada- POR OTRO. Esa -puta NECEsiDAD- que se entregaba a cualquiera que le ofreciera ser anestesiada temporalmente-. Hoy mis necesidades son cuentas propias.

Elegí darme vida, darle un soplo de aliento a aquella que se basta a sí misma, que es suficiente, que merece, que puede, que logra, que usa un terremoto -interno-, como herramienta de evolución y no de lamentación.

Kenny Pineda

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Un Verdadero Tip de Belleza

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La falta de constancia, perseverancia, disciplina; la falta de paciencia, conciencia y valor, nos lleva muchas veces a pagar precios altos por resultados “milagrosos” pero no permanentes ni efectivos.

Preferimos pagar muchas veces por una cirugía estética, o por un producto que nos hace “aparentemente” lucir mejor, pero esto no cubre la necesidad interna, esa que nos reclama día a día con gran ímpetu, y que percibimos como un “necesito un cambio externo”.
Cortes de cabello, cambio de color, aumento o disminución de alguna parte de nuestro cuerpo, tratamientos, prendas mágicas, ropa, maquillaje, accesorios, bolsas, zapatos, joyas… algo que oculte mi verdadero vacío, algo que me distraiga y me evite ocuparme realmente de mí.


Los verdaderos cambios son internos.


La verdadera belleza externa no ocurre sin auténtica belleza interna, por más que se haga, por más que se ponga o se quite.


La belleza interna resalta por encima de la externa, pero a veces nos preocupamos y ocupamos sólo de y en la cobertura.

¿Buscamos parecernos a alguien más, para escapar de nosotros mismos? , ¿Buscamos parecernos a alguien más, para no mostrar quienes somos?

“Si el mundo fuera ciego… ¿A cuánta gente impresionarías?”

Kenny Pineda.

Mi Encuentro Conmigo

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Muy adecuada para este mes, te recomiendo ver la película de “Encuentro conmigo”, si ya la viste sería maravilloso volverlo a hacer.

¡Feliz mes para tu niño interno!

Kenny Pineda

¿Por qué Yo?

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¿Por qué yo? Es una pregunta que pocas veces, si no es que ninguna, nos llevará a un crecimiento y hacia una lección. Generalmente esta pregunta nos la hacemos ante una situación compleja.

Si se trata de encontrar una respuesta a este cuestionamiento, ésta será: “Por que yo soy capaz…”

Pero para completar la respuesta debemos hacernos entonces otra pregunta… ¿Para qué?

El para qué nos lleva directamente hacia la lección de Vida que debamos aprender para seguir creciendo.

Cuando respondemos a esta pregunta y sabemos claramente el para qué, entonces podemos encontrar el “cómo”, que también es indispensable para salir de la situación y encontrarnos victoriosos y fortalecidos.

Recuerda cada vez que te venga a la mente en una situación compleja el ¿por qué yo?, hacerte también las preguntas ¿para qué? y ¿cómo?, sólo así encontraras el camino y las soluciones.

Kenny Pineda.

Desgracia / Oportunidad

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¿Desgracia u Oportunidad?Todo depende del cristal con que se mire…

Es como aquello de ver el vaso medio vacío o medio lleno.

Lo que desde un punto puede verse como una desgracia, desde otro puede verse como una gran oportunidad; estos puntos de los que hablo son el pesimismo y el optimismo o bien, el punto de la víctima al que todo le ocurre o el punto del responsable que hace que algo ocurra a partir de un acontecimiento importante.

El optimista no tiene una visión irreal, acepta el conflicto, sin embargo no se estanca y lo toma como impulso; lo convierte en una oportunidad.

Los momentos críticos nos ayudan a ser más fuertes, más inteligentes y más agradecidos. De los momentos críticos es de donde sacamos las mejores lecciones. Después de estos, somos mejores de lo que antes de ellos fuimos.

Rechazar los momentos críticos es negarse a la oportunidad de crecer y avanzar. Quejarse es no reconocer que se tiene la capacidad para evolucionar.

Desgracia u Oportunidad; todo depende de ti…

“Del tamaño de la Prueba, será la Victoria”.

Kenny Pineda.

La importancia de decidir…

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Todo el tiempo tomamos decisiones, siempre y cuando seas tú, quien decide en tu vida, será la decisión correcta.

Estamos muy mal acostumbrados a utilizar los términos “bueno” y “malo”, pero no existe una mala decisión, si detrás de ésta encuentras la enseñanza que trae consigo y asumes las consecuencias. Sin embargo, si te aferras a etiquetar tus decisiones, piensa que son buenas si te dan una sensación de satisfacción y paz contigo mismo como una mezcla homogénea.

¡Feliz día de las Madres!

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El blog de Reflexión-Arte hoy abraza a todas las madres, esas mujeres que han tenido el valor y la gran bendición de parir, adoptar, criar, guiar, dando lo mejor de sí mismas.

Un abrazo y bendiciones para quienes como yo, comparten esa dicha de ser madre. Aún a esas madres que desde el cielo siguen cuidando y protegiendo.

Kenny Pineda

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