LIBRE ALBEDRÍO

libre albedrío

¿Haz escuchado alguna vez esto del libre albedrío?

Se enfoca básicamente a la libertad de tomar las propias -decisiones-, y sí, todo en esta vida consiste en decidir, sin embargo lo enfocamos más a los hechos en sí, pero  los pensamientos es algo que también decidimos consciente o inconscientemente.

Ciertamente tenemos libre albedrío, lo que significa que nosotros tenemos el poder de elegir qué hacer. Muchas veces, ante algunas circunstancias no tenemos el absoluto control de las cosas, pero si tenemos el poder para actuar frente a ellas como elijamos.

Lo interesante de esto, es que antes de actuar, antes de la acción, está el pensamiento, y el libre albedrío se refiere más a ello que a las acciones en sí… las acciones son efectos del pensamiento

Las cosas son creadas 2 veces, primero en la mente y luego en la realidad.

Así pues, usar el libre albedrío consiste principalmente en ELEGIR nuestros pensamientos, en dejar entrar en nuestra mente lo que más nos beneficie para que sus efectos sean también benéficos para nosotros. También existe para cuestionar nuestras creencias, esos introyectos con los que llevamos toda la vida, elegir los que nos sean útiles y desechar los que de ninguna manera nos convienen.

Recuerda la regla: SER- HACER- TENER.

Esta regla es invariable y actúa seas consciente de ella o no. Así que ahora lo sabes, si quieres hacerlo, comienza –siéndolo-. Si algo deseas “tener”, empieza por “ser”, después, a “hacerlo” para lograr tu objetivo. Si quieres hacerlo, comienza pensándolo, un pensamiento siempre lleva a una sensación, emoción o sentimiento. Igual que tus emociones, sensaciones y sentimientos te llevan a otro pensamiento… ahí dentro está el primer proceso en la fábrica de la realización.

El libre albedrío es la herramienta necesaria desde el inicio del proceso para la realización de tus sueños, de tus metas, de tu misión. Si omites esta herramienta desde el principio de la elaboración, puede que al final tu “producción” sea aparentemente bella, pero no de calidad.

¡TIENES LIBRE ALBEDRÍO, ÚSALO!

Kenny Pineda

Resultados extraordinarios

Man jump

¡Si quieres resultados extraordinarios, haz esfuerzos extraordinarios!

Bonito tu día!
Kenny Pineda.

Decisión correcta

volado
Nos aferramos a tomar “la mejor decisión”, “la decisión correcta” y… ¿quién puede saber cuál es la decisión perfecta?

Dejamos al asar elecciones importantes…

Creamos frustración al rededor de una decisión por el miedo a equivocarnos. ¿A caso no, cuando tiramos un volado, sabemos lo que queremos? ese instante en que la moneda gira en el aire, dentro de nosotros está el deseo de que caiga en una cara específica y ahí está nuestro deseo que minimizamos, negamos o rechazamos por una u otra razón.

¿Dejamos a la suerte nuestra felicidad, nuestra intensión o voluntad o peor aún, dejamos que alguien más nos indique el camino muy a pesar de nuestro verdadero deseo?

Si no sabes si negro o blanco tira la moneda, pero no para que la moneda decida por ti, sino para que te percibas en el momento del tiro y te escuches a ti mismo, para que le prestes atención a esa voz interna que ya sabe qué quiere.

No siempre podemos hacer lo que queremos, es cierto, pero también es cierto que no siempre tenemos que hacer eso que no queremos. La vida no es en blanco y negro, la Vida no es sólo extremos, la Vida tiene un catálogo de posibilidades para cada uno de nosotros y existe más de un camino.

Probablemente las circunstancias no se adecuen a lo que nosotros idealizamos, pero si existe la ancha probabilidad de elegir lo que más se le parezca, abandonar la necedad de no querer nada si no es como yo lo imagino. Existe la probabilidad de negociar con nosotros mismos sin sernos desleales.

Dale voz a tu deseo y finalmente puedes elegir qué hacer con él.

Kenny Pineda.

El fracaso

el fracaso

 

“Fracaso” es una palabra que a nadie nos gusta, porque la pensamos y/o pronunciamos generalmente con un gran peso emocional, sin embargo su significado no es tan grave.

Fracaso: Resultado adverso en una cosa que se esperaba sucediese bien. Suceso adverso e inesperado.

Sólo hay fracaso si existen expectativas, y es común tener expectativas cuando trazamos una meta, cuando vamos por un objetivo, cuando nos proponemos algo y hacemos lo mejor que podemos con lo que tenemos en el momento para lograrlo.

“El fracaso es una gran oportunidad para empezar otra vez, con más inteligencia”. Con mayor inteligencia incluso emocional. Practicando la auto-honestidad, sincerándonos con nosotros mismos, aceptando nuestros errores, nuestras limitaciones y comprometiéndonos con nosotros mismos a modificar lo que se considere con conciencia, puede ser modificado en beneficio de uno mismo, y del objetivo.

El fracaso nos habla de una falla en la fórmula, en el procedimiento, en las acciones. Habla de eso, de las decisiones que tomamos en algún momento, no de uno mismo en su totalidad.

Las decisiones, las acciones se pueden cambiar, y por ende el resultado será diferente.

El fracaso brinda experiencia, brinda aprendizaje, sólo entonces vale la pena.

¡Luz y bendiciones para nuestras nuevas decisiones!
Kenny Pineda

Ya te preguntaste..?

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Para hoy, sólo unas preguntas…

¿Qué es lo que quieres?


¿Qué estás dispuesto a hacer para lograrlo?


¿A partir de cuándo?

Para lograr lo que uno desea es necesario auto-orientarse, preguntarse a sí mismo -¿Qué quiero?-
No basta con ello para que los resultados se vean materializados, sin embargo, esto es fundamental para lograrlo.
Es importante plantearse hacia dónde se quiere ir, observar el catálogo de posibilidades que tenemos para llegar hasta ahí, estar consciente del costo/compromiso que ello implica y actuar en congruencia, pero definitivamente el arte de la reflexión es lo principal para establecer tanto metas como métodos.
Si no sabes hacia dónde ir, el camino que elijas o el que te elijan dará igual…
Tener un objetivo alimenta al entusiasmo y a la motivación, no dejes que estos dós desfallezcan por desnutrición. 😉

¡Te deseo una iluminada reflexión y materializados resultados!
¡Bonito día!

Kenny Pineda

Esfuerzo

esfuerzo

Mi madre me enseñó que “hay que ganarse las cosas” y yo no sé si eso esté correcto o incorrecto, lo que sé es que esa enseñanza me ayudo a esforzarme por lo que quiero, me enseñó que hay que esforzarse y no sólo estirar la mano…

Me enseñó que para cosechar, hay que sembrar y no sólo alzar las manos y esperar que del cielo me caiga lo que quiero o necesito.

He aprendido que las cosas se valoran no por su precio, sino por el esfuerzo que se hizo para obtenerlo.

He aprendido con los años que algunas veces las cosas llegan sin que hayas hecho algo concreto o específico (evidente) por ello, pero he aprendido también que un plato de comida sabe mucho mejor cuando sabes que has hecho algo para obtenerlo que cuando no…

El manjar regalado llena el estómago, pero el manjar ganado llena el estómago y EL ALMA.

Kenny Pineda

La barra de jabón

Cada día es una barra de jabón en tus manos, el catálogo de posibilidades es amplio…

“Tu vida es como esa barra de jabón, y en tus manos existen posibilidades infinitas…”

El tiempo pasa

el tiempo

Nada pasa, excepto el tiempo, si te quedas inmóvil, pasmado e inactivo.
Las manecillas siguen, los problemas o desafíos se amontonan, las oportunidades no son acumulables.
Hasta la fe debe estar activa, y tú, actuar en congruencia con ella.

¡Evita quedarte soñando el milagro… Haz algo para que el milagro te busque y te encuentre en acción!

Kenny Pineda.

Niño interior

niño interior

Aún después de los años, de los cuerpos de adultos con los cuales nos transportamos, reside dentro el niño que fuimos, que seguimos siendo. Un niño con experiencias que marcan el resto de nuestras vidas, un niño que sigue manifestándose en el día a día disfrazado de adulto consciente, sin embargo en la parte de la psique, en el subconsciente, vive él pidiendo ser atendido, escuchado, protegido, amado.

Según nuestra historia personal, éste puede ser un niño satisfecho o insatisfecho, en caso de la segunda opción, este pequeño quiere resolver algo que no pudo resolver a su corta edad, por eso pide resolverlo hoy mediante nuestras acciones de adulto. Él sabe que puede valerse de nosotros porque “ya somos grandes”, que podemos ayudarle”, mas como todo niño al no ser atendido por peticiones serenas, comienza a hacer algarabía; llora, grita, actúa impulsiva o instintivamente, hace berrinche y exige el control. Control que muchas veces consigue sin poder asumir las consecuencias por ser un infante y éstas, entonces, quedan a cargo del “adulto” que somos.

Por dar un ejemplo…
Una persona de 30 años entra en desacuerdo con su pareja por llegar horas después de la cita establecida. Éste adulto de 30 años, en vez de esperar y cuestionar para llegar a la comprensión del hecho, deja salir gradualmente al niño interno que constantemente se sintió desatendido o abandonado… el adulto deja de ser adulto para revivir al niño herido… Llora, siente un terrible miedo de ser abandonado o de experimentar el desinterés o la indiferencia una vez más. Este niño toma el control, omite al adulto con capacidad de pensar que quizá hubo un imprevisto que está causando dicha situación, el adulto no piensa, sólo siente en base de las heridas del ayer, resucita los temores adquiridos en la infancia. Cuando la pareja llega, éste reclama, le hace responsable de su miedo y dolor, le reprocha sin darle oportunidad al otro de explicarle que entró de último momento a una junta necesaria dejándolo incomunicado, que no fue su intención hacerle pasar un mal rato. Sin embargo el pequeño en acción no escucha, sólo vive sus emociones antiguas y de ahí parten una serie de hechos desafortunados que pudieron evitarse actuando de una forma consciente, regulando sus emociones tras conocerlas y valorarlas.

Al siguiente día, cuando el pequeño ya se ha quedado dormido, el adulto carga con las consecuencias de las acciones del niño que tomó el mando y viene el sentimiento de confusión, culpa, remordimiento, puede ver que el hecho no ameritaba tal resultado. No entiende por qué se rebasó un límite que no debía, en el mejor de los casos lo reconoce y se disculpa para dialogar, pero en el peor de los casos se mantiene en la postura de rencor y enojo, que hacen que el pequeño se empodere y tome las riendas de la vida del adulto de manera constante o permanente.

De ese niño sólo podemos ser responsables nosotros mismos.

Si ese adulto conoce cuales son las heridas de su niño interno, sabrá también cuáles son sus reacciones, y entonces podrá orientarlo hacia una respuesta más correcta, una respuesta adecuada y benéfica. Es como decirle a nuestro hijo: -“Ya te escuché, pero no es momento, ni la conducta que tratas de utilizar es la más adecuada…” –“Tranquilo, te entiendo, estoy aquí para protegerte, para amarte.”-

Generalmente llevamos dentro un niño con necesidades no satisfechas y de entre nuestras acciones como adultos sale de vez en cuando ese niño a querer resolver los pendientes. De ahí la importancia de conocernos, de reconocer al niño que quiere “reaccionar”. No debemos ignorarlo, es mejor atenderle, escucharlo, ayudarle como adulto a responder frente a las nuevas circunstancias, abrazarlo con amor y entendimiento para tener una mejor calidad de vida, y que las experiencias pasadas no definan nuestro destino.

Infancia es tendencia, mas no sentencia.

Abraza a tu niño y ayúdale a remediar sus conflictos, todos los niños merecen ser amados y asistidos.

¡Tú, no sólo eres el adulto, eres el pequeñito en proceso de gestación, momento de alumbramiento, meses, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7… años que sigue viviendo dentro de ti!

Un beso y un abrazo con amor para TU NIÑO INTERIOR.

Kenny Pineda.

Sembrar Semillas Nuevas…

semilla

Esto que siembras hoy, lo cosecharás algún día…

Sólo necesitas constancia, paciencia, fe!

Las acciones de hoy son semillas, pero también los pensamientos y las emociones…

Una acción plantada y cultivada da como resultado un hábito.
Un pensamiento plantado y cultivado da como resultado una firme creencia.
Una emoción plantada y cultivada da como resultado un sentimiento.


Es fácil saber porque tenemos los hábitos, las creencias y los sentimientos actuales, basta con hacer un análisis de las semillas que plantamos y cultivamos por algún tiempo.

Este análisis nos ayuda a comprender y a conocernos mejor, sin embargo, podemos hacer una buena reflexión en las semillas que hoy estamos plantando, en lo que hoy estamos cultivando, de lo que queremos sembrar hoy y sobre todo, darnos cuenta que podemos arrancar de raíz esa mala hierba que no queremos que invada nuestro presente o bien, dejarla de alimentar para que crezca más, sabiendo que nos estorba y en nada nos beneficia.

¡Feliz jardín, feliz Vida!

Kenny Pineda.

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