Compatir

Dar y recibir
Dame lo que quieras darme de corazón, aquello que tenga más que ver con la satisfacción de entregar, que con la satisfacción de recibir o cobrar… 
Dame lo que quieres, pero dámelo con amor… no incondicional, no sin reciprocidad, pero sí con esa sensación de compartir y no de despojarte, no quiero tampoco cheques en blanco, ni que intentes comprar mi simpatía, atención, cariño o agradecimiento, porque no tienen precio… No quiero reproches ni adquirir un sentimiento de culpa por lo que das si tú decides darlo…
Si bien es cierto que me gusta recibir, muchas veces no sé cómo hacerlo porque pienso en la recompensa que tendré que entregar por un favor que no pedí o por el deseo que alguien más quiso cumplir… y mi objetivo es romper con este esquema que me limita y le quita esmero a quien me ofrece o me sorprende.
No intentes lavar culpas con el agua sucia del “te doy para aminorar este sentimiento incómodo”, no me des para compensar tu ausencia, tu indiferencia o para invisibilizar los errores.
Dame por dar, por verme sonreír, por sonreír conmigo, porque me lo merezco, y no pases la factura después.
Pero sobre todo, dame de tu amor, de tu cariño, de tu tiempo, tu apoyo, tu empatía… 
Si me conoces, sabes que las cosas más valiosas para mí son los momentos compartidos; una taza de café, una buena conversación, una sesión de risas, un paseo, un abrazo, una carta, una llamada, cantar una canción, un detalle que aunque parezca pequeño, para mí es gigante…
Compárteme de ti… ¡Ese es mi mejor regalo!
Kenny Pineda.