Distintas caras, distintas historias, pero el mismo patrón. 

patrones

 

 

Si nos encontramos repitiendo un mismo patrón a pesar de saber que hemos trabajado en ello, muy probablemente es que la creencia limitante que lo sustenta siga ahí y no haya sido arrancada de raíz y sustituida por una creencia potenciadora.

Esa creencia sigue brindándonos una sensación o estado de, seguridad y/o placer que nos mantiene resguardados de algo que consideramos peligroso. Hay ganancias aun significativas en preservar esa creencia.

Mientras no seamos capaces de renunciar y soltar esa fuente externa de protección, seguiremos viviendo una experiencia similar a la anterior. Sin embargo, el expresar y auto-reprocharnos que tanto trabajo personal no ha servido de nada, es una mentira que decidimos contarnos para victimizarnos y no hacernos responsables, es una visión nada objetiva, ya que, aunque la experiencia sea parecida, nunca será la misma.

En la experiencia anterior aprendimos algo y modificamos. Hay ciertas cosas que ya no son iguales y por eso, la experiencia no puede ser -“otra vez lo mismo”-.

En esta experiencia similar, habremos de aprender una nueva cosa que hará que la siguiente sea diferente, aunque parecida.

Así, vamos avanzando en nuestro camino de progreso, a veces a pasos agigantados, otras tantas a paso de gallo- gallina, pero es imposible que siempre estemos en las mismas condiciones.

Claro, el trabajo personal nunca cesa, cuando creemos tener un tanto resuelto, aparece una nueva cosa que trabajar, pero uno decide si lo ve como una carga pesada o si lo vive como un nuevo experimento en esta hermosa aventura que es Vivir.  

Kenny Pineda.

 

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Sembrar Semillas Nuevas…

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Esto que siembras hoy, lo cosecharás algún día…

Sólo necesitas constancia, paciencia, fe!

Las acciones de hoy son semillas, pero también los pensamientos y las emociones…

Una acción plantada y cultivada da como resultado un hábito.
Un pensamiento plantado y cultivado da como resultado una firme creencia.
Una emoción plantada y cultivada da como resultado un sentimiento.


Es fácil saber porque tenemos los hábitos, las creencias y los sentimientos actuales, basta con hacer un análisis de las semillas que plantamos y cultivamos por algún tiempo.

Este análisis nos ayuda a comprender y a conocernos mejor, sin embargo, podemos hacer una buena reflexión en las semillas que hoy estamos plantando, en lo que hoy estamos cultivando, de lo que queremos sembrar hoy y sobre todo, darnos cuenta que podemos arrancar de raíz esa mala hierba que no queremos que invada nuestro presente o bien, dejarla de alimentar para que crezca más, sabiendo que nos estorba y en nada nos beneficia.

¡Feliz jardín, feliz Vida!

Kenny Pineda.

El Miedo

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El miedo es un sentimiento de peligro o amenaza y todo sentimiento nace de un pensamiento, los pensamientos tienen origen en nuestra mente. Es preciso echarnos un calvado a nuestras creencias y a las ideas que nos hemos formado acerca de las cosas o situaciones peligrosas o amenazantes. Muy probablemente no existe una razón lógica para tener miedo, pero tenemos grabado en nuestro subconsciente y en nuestras células que cierta situación esté asociada con “el miedo” y de esa forma reaccionamos.

Si bien el miedo o esa sensación de peligro puede alertarnos y salvarnos incluso la vida, también es cierto que generalmente surge de situaciones de las que no tenemos que huir o evitar y estos miedos nos conducen a una reacción negativa que nos perjudica mucho más. Nuestros miedos pueden convertirse en grandes medallas, en grandes trofeos, en grandes satisfacciones cuando son superados.

Podría decir que para transformar esa energía negativa que representa y significa el miedo para cada uno de nosotros, (aclarando que cualquier pensamiento y sentimiento es energía y la energía no puede ser destruida sino transformada) sería preciso empezar por checar nuestra caja de creencias, cómo, cuándo, de qué forma aprendimos a relacionar al miedo con la circunstancia que estamos viviendo y lo activa casi en automático. También es preciso aceptar que tenemos miedo, no pelear contra él, si resistes, persiste, así que abraza a tu miedo, di para ti mismo, -sé que tengo miedo, acepto que tengo miedo, pero también estoy dispuesto a superarlo, a transformarlo en algo que me beneficie-. Los sentimientos negativos envenenan a nuestro cuerpo emocional, nuestros pensamientos negativos desnutren a nuestro cuerpo mental, y esa desnutrición y veneno nos enferman físicamente. Busquemos algo que nos nutra, que nos alimente y beneficie, como el valor la confianza, la fe, la fortaleza, etc.

Una vez aceptado el miedo decide enfrentarlo y transformarlo, elige el valor para ello, o si así es tu voluntad, elige quedarte en la zona que no resulta en otra cosa que el mismo sentimiento de incomodidad, desesperación, angustia e impotencia en la que te ha mantenido el miedo, cada quien es libre para elegir lo que quiere, cada quien tiene el derecho de decidir hacia donde se dirige, pero no se tiene el derecho de culpar a otros de la propia infelicidad, ni siquiera a las circunstancias.

Generalmente cuando decides encararte con el miedo, erguirte frente a él, éste se esfuma, hay otras veces que se requiere ir más allá, atravesar…

Si tienes identificados cuales son tus mayores miedos, bien puedes tomar una decisión para cruzar esa frontera y convertirlo en un éxito. La satisfacción es enorme, compruébalo. Si tu miedo está relacionado con hablar en público, atrévete a hacerlo, si tu miedo está relacionado con ir a esa entrevista, acude, miedo a terminar una relación, echar a andar un proyecto, cualquiera que sea tu miedo, pequeño o grande, una vez identificado, sabrás qué puedes hacer para llegar hasta el otro punto. Estos son solo unos ejemplos que te mencioné para que te des una idea. !Atrévete!

Si crees que requieres de una preparación para atreverte, puedes utilizar las afirmaciones que cumplan con la regla de las 3 “P´s”: en Presente, en Primera persona y Positivas, por ejemplo, “Yo hablo con fluidez, seguridad, me expreso perfectamente en público y lo hago excelentemente bien” !Así es! A medida que lo repitas, tu subconsciente transforma las creencias pasadas para registrar esta nueva que confirma lo que deseas. Hazlo con constancia, con una emoción congruente a lo que expresas, de preferencia hazlo en voz alta y utiliza la visualización creativa que es poner en función la imaginación para crear algo positivo en tu vida; mírate como en una película, con los ojos cerrados realizando esa acción con éxito, crea tu propia historia con la misma seguridad con la que afirmas y ganarás confianza en ti mismo.

La confianza y el valor son las herramientas que necesitas y de las que naturalmente dispones para utilizar cuando tú lo decidas en beneficio de tu vida.

Trabaja con cada uno de tus miedos gradual y dulcemente conforme se vayan presentando o sean de prioridad para ti, y verás que pronto te sentirás libre y fuerte.

Recuerda que dentro de ti se encuentra esa divinidad, tu Ser, Dios, o según tus creencias lo llamen, pero que siempre te acompaña y te fortalece si tú estás abierto a esa posibilidad de dejarlo actuar para tu mayor bien.

Te comparto por último una frase que me encanta. “Dios, ayúdame a recordar, que hoy no existe nada que Tú y Yo juntos, no podamos superar”.

Luz y bendiciones. Mis mejores deseos para tu práctica.

Kenny Pineda