Errores

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Es normal y natural errar, nadie está exento de ello. De hecho no hay persona viva que haya dejado de hacerlo ya.

Lo que no es normal o sano, aunque si común, es que vivamos en el error, que nos obsesionemos con ello, que elijamos diluirnos en él, fundirnos con él para ser una sola cosa, que lo usemos como tarjeta de presentación, que nos atemos con cadenas a la culpa y al auto-castigo. 

Los errores son parte de nuestra naturaleza, de nuestro crecimiento, evolución y trascendencia. Es donde se fundamenta en gran parte nuestro aprendizaje. “La experiencia” comprende caer y levantarse una y otra vez. No hay persona que no haya sufrido un sólo raspón… 

Exigirte ser perfecto es el inicio del fracaso. Cada quien hace lo mejor posible con el nivel evolutivo que tiene en ese preciso momento… en el camino irás haciéndote de armas para enfrentar las batallas que siguen.

Generalmente quien critica y juzga los errores de los otros es el peor juez de sí mismo,  siendo injusto consigo mismo, no esperes que sea justo, comprensivo y considerado con los demás, bendícele y sigue tu camino. No te vuelvas tu peor verdugo.

¡Equivocarse no sólo está permitido, sino que es necesario!

Kenny Pineda.

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Culpa

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Culpa, remordimiento… Esa voz tirana y destructiva que nos persigue para perturbarnos, que busca empujar el pasado por sobre nosotros.

Es tiempo de buscar en lo más profundo de nosotros mismos para tomar las responsabilidades que nos corresponden y soltar las que no, es decir, si podemos hacer algo respecto a eso que aconteció y que por algún tiempo creímos que pudimos actuar distinto para evitarlo o para que resultara diferente, hagámozlo y dejemos de atormentarnos. Pero si encontramos que nada de lo que hubiéramos podido hacer, hubiese podido evitar el suceso o la forma en que aconteció, callemos de una buena vez a esa voz que sólo nos limita y no nos deja ni dejará avanzar.

Es increíble como creamos ese sentimiento de culpa y lo mantenemos dentro sin tener argumentos realmente válidos. No nos atrevemos a perdonarnos para seguir y no cometer los mismos errores que probablemente cometimos en el pasado. Nos volvemos nuestros propios verdugos y aunque alguien pueda expresar olvido y perdón, nosotros seguimos manteniendo viva y fuerte esa voz que no nos deja vivir con paz y felicidad.

Si tienes de qué pedir perdón, hazlo, pero sobre todo es conveniente que aprendas a perdonarte a ti mismo.

Dale una oportunidad a esa luz que quiere brillar dentro de ti, condúcete con mayor amor y compasión hacia el mundo entero y hacía a ti, para que no dejes lugar a que nuevas culpas surgan, se congruente: piensa, habla y actúa en concordancia. Entierra el pasado y créate un nuevo presente limpio de culpas y remordimientos.

Y sobre todo, perdona. En la medida que perdones serás perdonado, porque a menudo y quizá de forma inconsciente almacenamos rencores, resentimientos y odio hacia personas que en algún momento acometieron contra nosotros, que cuando estamos del otro lado, cuando nosotros fuimos quienes erramos, no contemplamos la posibilidad de que se nos pueda perdonar porque simplemente nosotros no perdonaríamos o no perdonamos a quienes desde nuestra percepción, nos fallaron.

Con la vara que midas, serás medido.

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