Banco de Emociones

carita feliz

“La mejor manera de contrarrestar una emoción negativa concreta es tener una emoción positiva muy muy fuerte, y no, como solemos creer, sobreponernos y negar tal estado negativo. “

                                                                                                                           Antonio Damasio 

                                                                                                                     

La cita anterior ha estado últimemente muy presente en mis días, me ha hecho compañía y es grato que tome fuerza en los momentos más adecuados. Aquellos momentos en que algo me causa molestia, enojo, tristeza, miedo… me viene a la mente y analizo, primero, ¿qué es exactamente lo que está causando ese sentimiento o qué es lo que le da fuerza a esa emoción? Al ubicar el origen analizo si puedo YO cambiar esa situación, ¿está en mis manos resolverlo? Si la respuesta es -no-, porque no depende de una decisión meramente propia sino de la decisión o voluntad de alguien más, entonces, elijo hacer un depósito a “Mi Banco de Energía”.

“El depósito” consiste en darme una emoción que contrarreste ese sentimiento negativo, para no dejar en ceros mi cuenta de energía, ya que el retiro es todo aquello que me causa una pérdida o despojo de mis bienes (hablando igualmente en términos de energía). Pensaba que cuando algo me molesta, me entristece, me preocupa, me da miedo es como si restara fuerza interior necesaria para seguir, como si existiera una fuga de entusiasmo, alegría, satisfacción…

Todas y cada una de las emociones y sentimientos primarios son, además de naturales, indispensables para nuestro funcionamiento como humanos, sin embargo, es real que con algunos de ellos sentimos aportación o apartamiento. Cuando experimentamos aquellos llamados “sentimientos positivos” podemos percibir una suma en “nuestros adentros”, cuando experimentamos esos llamados “sentimientos negativos” por el contrario, sentimos dentro de nosotros mismos una resta o división, nos fraccionamos;- “Me siento hecho(a) pedazos”-,  -Me siento roto(a)”-, -“Siento que me falta algo”-, -“Me siento incompleto(a)”-, -“Necesito…”.-

Es por ello que elegí aceptar que esas emociones denominadas comúnmente como -Negativas- son parte de mí, son elementales y tienen una función. Negarlas o luchar contra ellas no me servirá de mucho, es más, es muy probable que me afecten más de lo que pueden beneficiarme porque no les estoy dando un sentido ni contribuyendo a que cumplan con su misión. Ya soy consciente de que son un retiro en mi cuenta energética, ahora pues, si la intención es no quedarme en banca rota y lamentarme por ello, decido hacer depósitos constantes para que cuando el hecho desagradable que solicita un retiro, aparezca, no me tome por sorpresa sin fondos. 

El depósito puede ir desde un recuerdo agradable, agradecer lo que si hay, si se es, si se hace, si se tiene, hasta propinarnos una experiencia positiva dentro del caos que podemos estar viviendo. 

Los depósitos tienen mucha relación con nuestras “Fuentes de energía” que son aquellas cosas que sabemos perfectamente que nos causan felicidad, beneficios, plenitud. Y van desde las cosas más pequeñas como un helado, una llamada a alguien importante y especial, una caminata, contemplar un atardecer, vamos, cada quien sabe lo que le hace bien, cada quien sabe lo que es para sí, un depósito.

Dicen por ahí que la vida -es sencilla- y nosotros nos la complicamos, yo no estoy totalmente de acuerdo con esa frase. En lo personal creo que los seres humanos somos muy complejos, y la vida no es sencilla, porque sencilla me suena a simple y lo simple aburre. Mejor acepto que la vida tiene su dualidad, acepto el vaivén, el sube y baja, los múltiples colores y luces que nos regalan matices extraordinarios a seguir frustrándome por comprar la idea de que la vida es sencilla y yo me la complico. Mi Vida no es sencilla y justo ahí está lo maravilloso e interesante. La Vida no es sencilla, pero Yo puedo hacer que mi Vida sea menos turbulenta y más plena, eso sí.

¡Deseo para ti la voluntad, decisión y acción de realizar varios depósitos y que los retiros de hoy no te dejen en deuda con esto extraordinario que es VIVIR!

Kenny Pineda.

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Coleccionista de instantes…

LIBRO DE LOS DESEOS

Cientos de historias… todas ellas me hacen ser, sin embargo no soy letras, no soy las palabras pronunciadas ni escritas, soy mucho más que eso…
Soy los sentimientos que se cuelan entre cada una de ellas… Soy la emoción que las motivan y también lo que provocan. Soy un ciclaje y reciclaje de experiencias, de causas y efectos.

Me gusta retratar miles de instantes en mi memoria para revelarlos en hojas de papel.
Me gusta también compartir parte de mí, y guardarme una fracción que quizá a nadie muestro.

Estoy hecha de momentos frescos y añejos, por mis venas corre la pasión que revive cada uno de ellos cuando se me antoja hacerlo, porque entre mi memoria, imaginación y pergamino, sólo existimos mis sentimientos y yo, nadie que yo no quiera tiene acceso… si acaso a una parte de fantasía que algunos pueden llamar “mentira” y a la cual yo le llamo mi realidad alterna.

Gozo paseándome entre mis recuerdos y dándoles respiración mano a tinta para que inhalen una vez más, no los dejo morir en el olvido porque merecen permanecer para recordarme el camino, para continuar el mapa.

No vivo en el pasado, pero a veces lo visito, la mayoría de éstas, sigilosamente; no todos valoran las huellas,no todos saben lo doloroso o placentero de las pisadas… En cada historia hay una parte exclusivamente mía.

Viajo y no necesito equipaje, y en cada lugar a dónde voy, y con cada persona a la que visito recupero un fragmento de mí como una pieza necesaria para el rompecabezas… De cada viaje escribo mi experiencia para traerla al presente como el mejor souvenir.

A veces también creo que escribo mi destino, que lo defino con cada letra… quizá el tiempo no me alcancé para vivir todo lo que deseo vivir, pero mis letras ya me habrán hecho vivir más de lo que humanamente es posible vivir, porque mi imaginación es infinita y mi puño aún es fuerte para sostener la pluma…

Coleccionista de sentimientos, emociones, instantes, que me conforman. Coleccionista de historias de las que estoy hecha.

-Kenny P.-

Heridas

heridas emocionales

Demasiadas marcas traemos del pasado; heridas sin sanar, cicatrices, costras… cómo para seguir coleccionando más y más mientras caminamos.

Acumulemos experiencias y aprendizajes, no dolores y rencores.

Los corazones necesitan fortalecerse, no debilitarse… Nuestras almas necesitan vitaminas, no veneno.

Kenny Pineda.

Experiencia – Crecimiento

The person overcomes difficulties and aspires to the purpose and dream.

No hay Crecimiento si no Experimentamos.

Nuestra vida está repleta de experiencias que nos han aportado algo. Incluso lo que frecuentemente etiquetamos como “malo”, trae implícito una enseñanza, son experiencias para nutrirnos, herramientas de las cuales nos hacemos a lo largo de nuestra Vida para continuar y mejorar. Pruebas, ensayos, oportunidades.

La experimentación es una forma de conocer y de practicar nuestros conocimientos.

De la experiencia se van formando las aptitudes, actitudes, capacidades, valores, etc. Todo aquello que en determinado momento nos sirve para afrontar otra nueva experiencia con un kit más completo, y por tanto, somos y nos sentimos más preparados para nuevas situaciones.

La clave está en recordar que “Tengo lo necesario para hacerle frente a este hecho y aprenderé lo que me haga falta aprender”

Asumir los desafíos y los retos de la Vida nos hace crecer. Son necesarios para la evolución.

Kenny Pineda.

La Vida: Nuestra escalera

escalera de la vida

Mi Vida es mi Escalera personal. Para pasar en el siguiente escalón, debo estar en éste.

Todo es gradual y en ascendencia… Debo ver hacia arriba si es que quiero subir.

No conseguiré avanzar si mi mirada y atención está puesta en la escalera del otro.

Cada peldaño fortalece mis músculos, mis pies y piernas que son los que me sostienen. Cada peldaño fortalecen mi espíritu y me hacen perseverante.

Me anima ver un nivel al que quiero llegar, sin embargo, sé que no es posible saltar hasta ahí, que debo pasar por varios escalones más y entonces mi entusiasmo crece y disfruto cada movimiento requerido para llegar al nivel que me motivó.

Si no veo y vivo con amor mi propia escalera, seguramente me quedaré estancado.

Si deseo la escalera de alguien más es envidia.

Si rechazo mi escalera y pienso en saltar, sería un suicidio.

Si quiero llegar mágicamente a un nivel más alto, se llamaría no esforzarse ni merecer.

Si escucho a quienes me gritan que no podré subir, el ruido me distraerá y no avanzaré.

Si volteo constantemente hacia los peldaños por los que ya pasé, me marearé y caeré en ellos otra vez, para volver a empezar pero con mucho más dolor y sentimiento de culpa.

Si intento subir corriendo, me cansaré pronto, no disfrutaré y corro el riego de tropezar, lo que significa que de todas formas tendré que esperar un poco para recuperarme y decidir subir con más calma.

Si busco siempre sostenerme del barandal, en el momento en que éste ya no esté, creeré que no puedo continuar y difícilmente seguiré.

Si respiro con calidad, la energía se mantendrá.

Si me canso puedo decidir sentarme y descansar un momento, sin embargo si me acuesto corro el riesgo de quedarme dormido ahí.

Si subo con voluntad, decisión y convicción, llegaré hasta donde yo me proponga llegar.

Si me encuentro alto y hago alarde para hacer menos a quienes no están al mismo nivel, seguramente perderé el equilibrio y caeré hasta acabar dónde comencé.

Kenny Pineda.