La Vida no nos quita cosas, nos prepara para algo mejor.

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LA VIDA NO NOS QUITA COSAS, NOS PREPARA PARA ALGO MEJOR.

La vida nos preparaba para algo mejor, mientras llorábamos y nos enojábamos porque no entendíamos cómo la Vida cambió…

Las situaciones que implican dolor, también implican crecimiento, y esto me permite darme cuenta de que, por más que ame a una persona y valore ciertas cualidades en ella, ya soy capaz también de soltar cuando los costos se elevan por encima de los beneficios. Ya no me quedo por lo mucho que amo a alguien, ya se irme por lo mucho que me amo a mí misma y por lo mucho que valoro mi tranquilidad.

Aferrarme a algo que no me beneficia, ya no es opción. Practico Soltar!

De primer momento e inevitablemente, el lado muy humano sale y me dan ganas de -mentar madres-, seguirá pasando en ciertos momentos seguramente, hasta que el propio proceso me lleve a aceptar que las cosas pasan de manera perfecta y que esto tenía que suceder así, que no había otra forma… Que la gente que tiene que alejarse, se aleja, las circunstancias o los motivos son sólo una variable, una de tantas posibilidades para al fin, retirarse si así tiene que ser.

Estoy entendiendo que no se trata de no tirarse al piso, ¡se vale! Se trata de no quedarse ahí y ver más allá, aunque al principio sea por momentos, instantes de bendita consciencia. Alargar esos momentos hasta llegar a la aceptación de lo ineludible el el objetivo.

Aceptar para poder soltar!

LA VIDA NO NOS QUITA COSAS, NOS LIBERA!

Kenny Pineda.

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Evita resisitirte a tu evolución

guerrera

Dios, la Vida, el Universo, no arrebatan cosas importantes para tu crecimiento y desarrollo, porque la evolución es una nuestras maravillosas tareas en  este plano terrenal.

Me gusta pensar que Dios, la Vida, el Universo nos liberan de batallas innecesarias para que nuestra energía se enfoque en aquellas de mayor prioridad, en aquellas dónde el área de oportunidad al desarrollo humano y al crecimiento espiritual es mayor.

Solemos aferrarnos a exhaustas batallas durante un largo tiempo, a veces las sometemos y nuestro ego sale vencedor, pero hemos perdido de un tiempo irreemplazable para atender asuntos de vital importancia y con un amplio campo de trabajo para con nosotros mismos. A veces perdemos esas batallas después de varios días de agotamiento físico, mental y sobre todo emocional y nos damos cuenta que paralelamente hemos perdido también un tiempo precioso para pelear una batalla de verdadero valor.

Considera que una batalla que es retirada de tu vida, alejando a una persona, perdiendo algo material, físico, al ser despedido de un trabajo, u otro tipo de cosas dolorosas, es para tu mayor bien y para redirigir tu atención y energía en tus áreas de oportunidad, eso nos brinda no sólo motivación sino oportunidades infinitas que no estamos dejando entrar a nuestras vidas por estar permanentemente en la puerta,  sin cerrar un ciclo que ya concluyó y resistiéndonos a la transformación.

Selecciona las batallas a pelear haciendo un ejercicio de introspección y honestidad, evita resistirte a tu propia evolución.

Kenny Pineda