¿Por qué no logro mis objetivos?

autosabotearse

Creo, de forma muy personal, que el origen de no tener materializados muchos de nuestros objetivos está en no sentirnos en el fondo merecedores de lo que pedimos, queremos o deseamos y que, aunque los pensamientos, las peticiones de palabra, y el trabajo constante indiquen firmeza en ello, emanamos una vibración densa por profundos pensamientos y sentimientos de no merecer lo que queremos obtener o lograr.

O también puede deberse a que no estamos dispuestos a pagar el costo que nuestros sueños, planes, deseos requieren. Todo en esta vida tiene un costo,  y no me refiero a un costo monetario precisamente, aunque en muchos de los casos, cuando nuestros deseo son materiales implican un precio (económico). Algunos ejemplos sencillos pueden ser los siguientes:

-Quiero un viaje, sé que para ello requiero ahorrar un tiempo, sin embargo despilfarro el dinero o no soy organizado(a) con mis gastos para poder así ahorrar y conseguir ese viaje que YO deseo.

-Deseo hacer una carrera, pero no estoy dispuesta a invertir dinero pagando mis colegiaturas o materiales necesarios, ni dedicando tiempo a ello.

-Deseo una relación de pareja armoniosa, pero yo no actúo en congruencia con ello, mi carácter es complicado, discuto por todo, no manejo una comunicación asertiva, y no reconozco ni pido ayuda a un profesional para que me oriente.

-Quiero tener un cuerpo escultural, o bajar de peso o talla, sin embargo, no cuido mi alimentación ni hago ejercicio.

-Quiero un empleo o uno mejor, pero no salgo a buscarlo o no me preparo para obtenerlo.

En fin, muchas veces no pagamos el costo de lo que decimos querer y algunas de esas veces es por no creernos en el fondo merecedores de ello. Así que estas dos causas pueden ir de la mano o sólo con una de ellas puedes auto-sabotearte. 

Nos serviría para empezar, hacer consciencia, preguntarnos y respondernos honestamente:

¿Qué es lo que quiero?

¿Creo merecerlo?

¿Qué estoy haciendo para lograrlo?

¿Puedo y quiero pagar el costo por alcanzar mi objetivos?

¿Qué compromiso quiero hacer conmigo mismo y ahora mismo?

Deseo que tengas una grata reflexión, que que encuentres claramente tus respuestas y que tus planes sean materializados para tu mayor bien.

Kenny Pineda

 

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Agradecido… sobre todo con uno mismo

auto-abrazo

A menudo agradecemos a los otros su presencia, su compañía, su cariño, su apoyo, su honestidad… sin embargo, se nos olvida agradecernos a nosotros mismos la fortaleza con la que enfrentamos y superamos circunstancias complejas.

¿Cuándo fue la última vez que te miraste al espejo y te sonreíste como le sonríes al mejor amigo o a la gente que te rodea, pensando o mencionando: “GRACIAS”?

¿Cuándo fue el más reciente auto-agradecimiento a ojos cerrados, pensando en todo lo que eres y todo lo que has hecho por ti mismo?

¿Con que frecuencia te abrazas y te dices gracias por ese apoyo, cariño, respeto, honestidad y compañía para contigo mismo?

Porque si eres una persona gentil y agradecida con los demás, pero no contigo… ¡aguas! Algo va mal… quizá eso no sea ni gratitud ni gentileza auténtica, sino sólo una pantalla y/o un método vano para buscar convencerte de lo que eres y lo que vales a través de alguien más.

¡Nunca es tarde para comenzar por agradecerte a ti mismo(a), hoy no es tarde para comenzar por ti!

Kenny Pineda

El Jardín de mi Vida

jardín de la Vida

Contemplando el jardín reflexionaba en que la Vida es como un gran campo de tierra fértil, donde lo que plantes será lo que obtengas…

La semilla que te propongas plantar y hacer crecer con amor, dedicación y constancia será la que te haga ver lo que en un principio era sólo una intención.

Un propósito es una semilla que si cuidas, riegas y abonas constantemente resultará en la flor o el fruto deseado.

Debemos sembrar lo que queremos y no lo que no queremos. Si plantamos una semilla de determinado fruto no podemos esperar obtener uno distinto.

El trabajo frecuente en el campo es el que hará que nuestro fruto llegue hasta nuestras manos y lo podamos compartir y disfrutar, no hay más.

Todos estamos plantando semillas en nuestro campo a cada instante y todas nuestras acciones son abono o veneno para ellas.

No nos preguntemos por qué no obtenemos lo que deseamos si la respuesta es obvia.

Hagamos crecer lo que queremos que crezca y saquemos de raíz la mala hierba. Plantemos lo mejor y hagamos un jardín de nuestro campo de tierra fértil.

Seamos responsables de las semillas que plantamos y los cuidados que requieren, en vez de culpar a la tierra por no darnos lo que queremos sin hacer nuestra parte.

Kenny Pineda.

La Vida: Nuestra escalera

escalera de la vida

Mi Vida es mi Escalera personal. Para pasar en el siguiente escalón, debo estar en éste.

Todo es gradual y en ascendencia… Debo ver hacia arriba si es que quiero subir.

No conseguiré avanzar si mi mirada y atención está puesta en la escalera del otro.

Cada peldaño fortalece mis músculos, mis pies y piernas que son los que me sostienen. Cada peldaño fortalecen mi espíritu y me hacen perseverante.

Me anima ver un nivel al que quiero llegar, sin embargo, sé que no es posible saltar hasta ahí, que debo pasar por varios escalones más y entonces mi entusiasmo crece y disfruto cada movimiento requerido para llegar al nivel que me motivó.

Si no veo y vivo con amor mi propia escalera, seguramente me quedaré estancado.

Si deseo la escalera de alguien más es envidia.

Si rechazo mi escalera y pienso en saltar, sería un suicidio.

Si quiero llegar mágicamente a un nivel más alto, se llamaría no esforzarse ni merecer.

Si escucho a quienes me gritan que no podré subir, el ruido me distraerá y no avanzaré.

Si volteo constantemente hacia los peldaños por los que ya pasé, me marearé y caeré en ellos otra vez, para volver a empezar pero con mucho más dolor y sentimiento de culpa.

Si intento subir corriendo, me cansaré pronto, no disfrutaré y corro el riego de tropezar, lo que significa que de todas formas tendré que esperar un poco para recuperarme y decidir subir con más calma.

Si busco siempre sostenerme del barandal, en el momento en que éste ya no esté, creeré que no puedo continuar y difícilmente seguiré.

Si respiro con calidad, la energía se mantendrá.

Si me canso puedo decidir sentarme y descansar un momento, sin embargo si me acuesto corro el riesgo de quedarme dormido ahí.

Si subo con voluntad, decisión y convicción, llegaré hasta donde yo me proponga llegar.

Si me encuentro alto y hago alarde para hacer menos a quienes no están al mismo nivel, seguramente perderé el equilibrio y caeré hasta acabar dónde comencé.

Kenny Pineda.

“No queda de otra…”

no queda de otra, ni modo (2)

Seguramente en alguna conversación has escuchado esta frase… Al preguntarle a alguien por el trabajo, por la dieta, por el estado de ánimo, por como le va en la Vida, etc. Suelen finalizar su frase con un “No queda de otra”.

Ejemplo: -Pues trabajando y trabajando, el jefe es un ogro, pero pues “no queda de otra”-, -Muriéndome de hambre, ya sabes, a pura ensalada, pero pues “no queda de otra”-, -¿Qué cómo estoy? le estoy echando ganas, “no queda de otra”-.

A las personas que utilizan esta frase, difícilmente le rinden resultados sus esfuerzos, pues el “No queda de otra” denota su gran sufrimiento al hacer ese esfuerzo para obtener ganancias. Una carga negativa en sus acciones no les deja ver florecer la semilla de sus actos. Puede que consigan algunos, pero al no disfrutar lo que hacen, éste de poco servirá. La satisfacción es nula, por lo tanto el resultado muy poco valorado.

Recuerda que “Si queda de otra o de otras…” o le pones actitud o mejor no lo hagas, porque esto último es casi lo mismo a hacer las cosas “porque no queda de otra”.

Incluye en tu catálogo de posibilidades el hacerlo pero hacerlo con una buena ACTITUD y disfrutar del camino que te lleva hacia tu objetivo.

Tus palabras reflejan lo que hay en tu interior…

Kenny Pineda.