Incapaz de Cambiarte

dejar ir

“Me reconozco y me acepto incapaz de cambiarte”

A simple vista estas palabras pueden parecer muy obvias, trillada es la frase de “No podemos cambiar a nadie más, únicamente a nosotros mismos” y muchas frases más relacionadas a esto, pero, ¿Realmente las entendemos y actuamos en congruencia con ellas?

Esta frase puede resultar liberadora si entendemos su profundidad, “Me reconozco y acepto incapaz para cambiarte” significa que reconozco que no tengo el poder sobre ti, que no conozco las razones que tienes para decidir lo que decides, para actuar como actúas, me doy cuenta de ello y lo acepto, acepto que no tengo el poder sobre ti ni sobre tus acciones, cada cabeza es un mundo, cada uno tiene sus propios pensamientos, sentimientos, decisiones, acciones y desde ese sitio cada uno tiene la verdad y la razón, no voy a pelear contra ello…

Pasa que queremos que el otro actúe como nosotros “lo haríamos”, pasa que luchamos en una batalla sin fin para que el otro cumpla con mis expectativas y sus acciones sean tal cual las espero, tal cuál las necesito, tal cual me gustarían, y si no es así, -yo puedo hacer que pase…- -mi amor,lo o la va a cambiar-, -cambia por favor, porque tú eres el que está mal-, -y es que, si fueras diferente…-.

Mi NECEsiDAD de que el otro cambie no es más que mi NECEDAD de no cambiar yo o/y mi NECEDAD de no cambiar mis decisiones. (No me gusta esto de ti y me aferro a que lo cambies, porque es más sencillo  dejarte la responsabilidad a ti, que tomar la responsabilidad de mí mismo.

Kenny Pineda

Esta es una buena oportunidad para…

oportunidad para

¿Estás pasando por una situación crítica?

¿Atraviesas un cambio importante?

Es muy común que nos enfoquemos en lo que dejamos atrás que nos causaba beneficio o placer, es común centrar nuestra atención en lo que perdemos, en lo que tuvimos y ya no tenemos, en eso que se nos va de las manos y eso puede servir como reflexión, sin embargo, el quedarnos enganchados en el pasado, no nos dejará avanzar, o por lo menos nuestros pasos serán mucho más pesados. 

Instalarnos en el pasado se vuelve un mal habito, un estilo de Vida que nos causa sufrimiento y deteriora nuestra capacidad de gozo en el presente. 

¿Qué tal si probamos haciendo algo diferente hoy?

Te propongo tomar pluma y papel, poner como título “Esta es una buena oportunidad para…” y debajo ir haciendo una lista de lo que se te vaya ocurriendo en este momento y en los siguientes días.

Irás encontrado cosas que te motiven, que te cambien la perspectiva, tu mente y tu estado de ánimo fluirán cambiando los pensamientos que te tienen atorado, mirarás al frente y no hacia atrás. Tu panorama se abrirá, verás cosas que antes no tomabas en cuenta y tienes la gran oportunidad de comprometerte con lo que elijas de tu lista.  Un pequeño cambio basta para que los resultados sen diferentes.

Anímate, podrías perder más de lo que has perdido hasta ahora, con mirar hacia atrás te estás perdiendo ya, de lo maravilloso que es construir tu presente, y mirar un paisaje nuevo y bello. ¡Evita perder, por miedo a perder!

Es cierto que hoy estás viviendo efectos de tu pasado, pero mañana vivirás los efectos de tu presente. ¡Conéctate a la Vida y sigue, tu vida aún no ha terminado!

Todo cambio ofrece oportunidades… ¿Cuáles son las tuyas?

¡Bendiciones y luz para tu camino!

Kenny Pineda

Niño interior

niño interior

Aún después de los años, de los cuerpos de adultos con los cuales nos transportamos, reside dentro el niño que fuimos, que seguimos siendo. Un niño con experiencias que marcan el resto de nuestras vidas, un niño que sigue manifestándose en el día a día disfrazado de adulto consciente, sin embargo en la parte de la psique, en el subconsciente, vive él pidiendo ser atendido, escuchado, protegido, amado.

Según nuestra historia personal, éste puede ser un niño satisfecho o insatisfecho, en caso de la segunda opción, este pequeño quiere resolver algo que no pudo resolver a su corta edad, por eso pide resolverlo hoy mediante nuestras acciones de adulto. Él sabe que puede valerse de nosotros porque “ya somos grandes”, que podemos ayudarle”, mas como todo niño al no ser atendido por peticiones serenas, comienza a hacer algarabía; llora, grita, actúa impulsiva o instintivamente, hace berrinche y exige el control. Control que muchas veces consigue sin poder asumir las consecuencias por ser un infante y éstas, entonces, quedan a cargo del “adulto” que somos.

Por dar un ejemplo…
Una persona de 30 años entra en desacuerdo con su pareja por llegar horas después de la cita establecida. Éste adulto de 30 años, en vez de esperar y cuestionar para llegar a la comprensión del hecho, deja salir gradualmente al niño interno que constantemente se sintió desatendido o abandonado… el adulto deja de ser adulto para revivir al niño herido… Llora, siente un terrible miedo de ser abandonado o de experimentar el desinterés o la indiferencia una vez más. Este niño toma el control, omite al adulto con capacidad de pensar que quizá hubo un imprevisto que está causando dicha situación, el adulto no piensa, sólo siente en base de las heridas del ayer, resucita los temores adquiridos en la infancia. Cuando la pareja llega, éste reclama, le hace responsable de su miedo y dolor, le reprocha sin darle oportunidad al otro de explicarle que entró de último momento a una junta necesaria dejándolo incomunicado, que no fue su intención hacerle pasar un mal rato. Sin embargo el pequeño en acción no escucha, sólo vive sus emociones antiguas y de ahí parten una serie de hechos desafortunados que pudieron evitarse actuando de una forma consciente, regulando sus emociones tras conocerlas y valorarlas.

Al siguiente día, cuando el pequeño ya se ha quedado dormido, el adulto carga con las consecuencias de las acciones del niño que tomó el mando y viene el sentimiento de confusión, culpa, remordimiento, puede ver que el hecho no ameritaba tal resultado. No entiende por qué se rebasó un límite que no debía, en el mejor de los casos lo reconoce y se disculpa para dialogar, pero en el peor de los casos se mantiene en la postura de rencor y enojo, que hacen que el pequeño se empodere y tome las riendas de la vida del adulto de manera constante o permanente.

De ese niño sólo podemos ser responsables nosotros mismos.

Si ese adulto conoce cuales son las heridas de su niño interno, sabrá también cuáles son sus reacciones, y entonces podrá orientarlo hacia una respuesta más correcta, una respuesta adecuada y benéfica. Es como decirle a nuestro hijo: -“Ya te escuché, pero no es momento, ni la conducta que tratas de utilizar es la más adecuada…” –“Tranquilo, te entiendo, estoy aquí para protegerte, para amarte.”-

Generalmente llevamos dentro un niño con necesidades no satisfechas y de entre nuestras acciones como adultos sale de vez en cuando ese niño a querer resolver los pendientes. De ahí la importancia de conocernos, de reconocer al niño que quiere “reaccionar”. No debemos ignorarlo, es mejor atenderle, escucharlo, ayudarle como adulto a responder frente a las nuevas circunstancias, abrazarlo con amor y entendimiento para tener una mejor calidad de vida, y que las experiencias pasadas no definan nuestro destino.

Infancia es tendencia, mas no sentencia.

Abraza a tu niño y ayúdale a remediar sus conflictos, todos los niños merecen ser amados y asistidos.

¡Tú, no sólo eres el adulto, eres el pequeñito en proceso de gestación, momento de alumbramiento, meses, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7… años que sigue viviendo dentro de ti!

Un beso y un abrazo con amor para TU NIÑO INTERIOR.

Kenny Pineda.

Sembrar Semillas Nuevas…

semilla

Esto que siembras hoy, lo cosecharás algún día…

Sólo necesitas constancia, paciencia, fe!

Las acciones de hoy son semillas, pero también los pensamientos y las emociones…

Una acción plantada y cultivada da como resultado un hábito.
Un pensamiento plantado y cultivado da como resultado una firme creencia.
Una emoción plantada y cultivada da como resultado un sentimiento.


Es fácil saber porque tenemos los hábitos, las creencias y los sentimientos actuales, basta con hacer un análisis de las semillas que plantamos y cultivamos por algún tiempo.

Este análisis nos ayuda a comprender y a conocernos mejor, sin embargo, podemos hacer una buena reflexión en las semillas que hoy estamos plantando, en lo que hoy estamos cultivando, de lo que queremos sembrar hoy y sobre todo, darnos cuenta que podemos arrancar de raíz esa mala hierba que no queremos que invada nuestro presente o bien, dejarla de alimentar para que crezca más, sabiendo que nos estorba y en nada nos beneficia.

¡Feliz jardín, feliz Vida!

Kenny Pineda.

Exigir Cambios

exigir cambios

Los Seres humanos tenemos una tendencia a exigir cambios fuera de nuestros alcances, es decir; cambios al sistema, a las personas (hijos, padres, pareja, hermanos, amigos, empleados, compañeros, jefes), a las autoridades, a las organizaciones e instituciones, etc.

Eso porque es más fácil dejarle la responsabilidad al otro que asumir la propia.

Generalmente cuando exigimos cambios externos, justificamos la petición con un “Es por tu bien” o “Es por el bien común”. Sin embargo, la realidad es que “Es por mi bien”. Deseamos que las cosas se ajusten a lo que nosotros queremos o esperamos de los demás y no tenemos la iniciativa para producir un cambio desde nosotros mismos.

La gente piensa que si no se exigen cambios es señal de conformismo o indiferencia, pero no somos conformistas o indiferentes si el cambio viene desde nosotros mismos, desde lo más interno.

Lo importante es dejar de esperar que las cosas vengan de fuera para sentirnos cómodos y satisfechos. La verdadera comodidad y satisfacción proviene de nuestro interior.

Dejar de “exigir un cambio” no sólo quita carga negativa para que éste se produzca, sino que también hace enfocar nuestra energía en lo único que podemos cambiar: a nosotros mismos. Cada quien debe asumir su propia responsabilidad.

Evitemos esperar que el mundo esté alfombrado para poder andar.

Kenny Pineda.

Responsabilidad e Irresponsabilidad

autoconocimiento1

La responsabilidad va más allá de levantarse temprano, tener y cuidar un trabajo, cumplir con las obligaciones…

La responsabilidad significa esta dispuesto a asumir las consecuencias de nuestras decisiones y actitudes, hacerse cargo de uno mismo, de esa parte que nos corresponde.

Si vamos por el mundo viendo los defectos del compañero, criticando, quejándonos, entonces, el resultado será: Todos y cada uno me fastidian. IRRESPONSABILIDAD.

En cambio, si vamos por el mundo reflexionando en lo que todas y cada una de las personas traen como enseñanza, pese a sus defectos o nuestra poca tolerancia para con ellos, el resultado será: Todos y cada uno me enseñan. RESPONSABILIDAD.

Evita hacerte cargo de los demás, para empezar e hacerte cargo de ti.

Si enfocas tu atención en el otro, te desenfocas de ti mismo.


Kenny Pineda

Decisiones…

toma-de-decisiones-614x410

“Nuestras decisiones siempre van a producir un efecto en nuestras vidas y tenemos que hacernos responsables de las consecuencias”.