Evita resisitirte a tu evolución

guerrera

Dios, la Vida, el Universo, no arrebatan cosas importantes para tu crecimiento y desarrollo, porque la evolución es una nuestras maravillosas tareas en  este plano terrenal.

Me gusta pensar que Dios, la Vida, el Universo nos liberan de batallas innecesarias para que nuestra energía se enfoque en aquellas de mayor prioridad, en aquellas dónde el área de oportunidad al desarrollo humano y al crecimiento espiritual es mayor.

Solemos aferrarnos a exhaustas batallas durante un largo tiempo, a veces las sometemos y nuestro ego sale vencedor, pero hemos perdido de un tiempo irreemplazable para atender asuntos de vital importancia y con un amplio campo de trabajo para con nosotros mismos. A veces perdemos esas batallas después de varios días de agotamiento físico, mental y sobre todo emocional y nos damos cuenta que paralelamente hemos perdido también un tiempo precioso para pelear una batalla de verdadero valor.

Considera que una batalla que es retirada de tu vida, alejando a una persona, perdiendo algo material, físico, al ser despedido de un trabajo, u otro tipo de cosas dolorosas, es para tu mayor bien y para redirigir tu atención y energía en tus áreas de oportunidad, eso nos brinda no sólo motivación sino oportunidades infinitas que no estamos dejando entrar a nuestras vidas por estar permanentemente en la puerta,  sin cerrar un ciclo que ya concluyó y resistiéndonos a la transformación.

Selecciona las batallas a pelear haciendo un ejercicio de introspección y honestidad, evita resistirte a tu propia evolución.

Kenny Pineda

Merecimiento

me merezco lo mejor

Alguien, en algún momento de nuestras vidas nos dijo que no nos merecíamos aquello que en alguna vez deseamos y perdimos al tiempo en que creímos esa idea y se introdujo en lo más profundo de nuestro subconsciente, llevándonos por un camino señalado con el letrero de “no soy suficiente” y “no me lo merezco” y así, pasamos la mayor parte de nuestra vida anhelando, sintiendo carencia y viendo como se escapa de nuestras manos o rozando apenas con la punta de nuestros dedos, lo que tanto hemos querido y nunca hemos alcanzado…

Y aunque quizá eso sucedió en nuestra infancia y no gozábamos de la plena conciencia para elegir creerlo o no, tampoco podemos culpar a nuestros padres o a las personas encargadas de nuestra educación, crianza y formación, ya que es un patrón con carga negativa que viene desde varias generaciones atrás y nadie puede enseñar lo que no ha aprendido ya.

Pues bien, nunca es tarde para despertar y elevar nuestra conciencia a esa verdad pura de que “merecemos lo mejor” y “podemos obtenerlo”, ya que lo que nos impide alcanzar nuestras metas, desde la más pequeña hasta la más “aparentemente” alta, no es nuestro potencial como SERES humanos, sino la creencia que hemos dejado albergar en nuestra mente y ha hecho nido.

El cambiar la idea es algo que requiere práctica, no se puede echar abajo una creencia en la que hemos invertido años para construir y fortalecer, pero igualmente, es posible, repito, es cuestión de práctica; requiere de voluntad, un nuevo pensamiento que nos lleve a la emoción que confirme y acción.


Podemos comenzar con algunas afirmaciones que nos lleven a transformar la energía de negativa a positiva, elige pensar algo que te beneficie. La visualización es otra herramienta que puede acompañar a las afirmaciones positivas, puedes imaginarte obteniendo lo que deseas, pero siempre con una actitud positiva y con el firme pensamiento en que es posible.


Nada de lo que aquí te escribo es algo que no haya o esté practicado, así que antes de que descartes la posibilidad y la sugerencia, ponlo a prueba. Se firme,constante, y congruente; piensa en que todas nuestras frustraciones tienen origen en la incongruencia: Decimos que queremos llegar a algún lugar, pero no damos los pasos necesarios para llegar hasta ese punto… Te comparto una frase que me encanta: “Pregúntate si lo que estás haciendo ahora, te acerca o te aleja del punto al que quieres llegar”.

Te deseo lo mejor en tu práctica, y que gradual y dulcemente te vayas transformando en quien deseas ser, en lo que “MERECES SER” para tu mayor bien.

Mental y emocionalmente tengo lo necesario para gozar de una Vida próspera y llena de amor. Por el simple hecho de haber nacido, me merezco todo lo bueno. Reclamo y afirmo mi bien. *AFIRMACIÓN DE MERECIMIENTO