CADENA DE FAVORES

cadena de favores

Que no se nos olvide que “La vida es una cadena de favores…”

Hacer un favor no es un pagaré por cobrar y mucho menos con intereses.

Al momento de reprochar lo que hicimos por otro, el favor deja de ser favor para convertirse en un negocio, un trueque mal intencionado.

Esperar ser recompensados por la persona a la que ayudamos,  midiendo y comparando el favor, no es generosidad, es control, es manipulación, es conveniencia.

Lo que yo hago por ti, alguien más lo hará en algún momento por mí, o bien, ya lo han hecho… Lo  que  hoy haces por mí, yo lo haré por alguien más, o ya lo hice.

No nos debemos nada… no existen deudas en cuestión de favores, ayuda, apoyo… Porque la vida misma se encarga de pagarte las acciones benévolas para con los demás.  La ley de causa y efecto no se deja corromper, es insobornable,  a cada quien se le da lo que le corresponde,  y existen múltiples canales de recepción.

-“La mejor forma de pagarme, es haciendo esto por alguien más, en algún momento”. “Cuando yo necesité, alguien me ayudó, y ahora que puedo ayudar, lo hago pensando en que así es la Vida… UNA CADENA DE FAVORES”- Esto me dijo una amiga muy especial,  al apoyarme en una situación complicada. Años más tarde,  llegó alguien que necesitaba un favor muy similar al que me hicieron con anterioridad… y sé que esa persona, algún día, tendrá la oportunidad de ser un eslabón más en esta cadena. Desde las palabras de mi amiga, esa es una de mis filosofías favoritas…

Principalmente me ha llevado a dar o hacer por otro lo que quiero, desde esta postura de lo que mi corazón quiere dar y por la propia satisfacción (qué es mi ganancia) al hacerlo. No poniéndolo en una lista cuyo título sea “pendiente por cobrar”. Me ha ayudado a ser responsable en la cuestión de que “nadie me obliga o me presiona a dar o a hacer”, YO QUIERO DAR, YO QUIERO HACER, YO ELIJO AYUDAR, YO ELIJO APOYAR.  Yo soy responsable de lo que doy  y no hago responsable al otro por recibir lo que yo elegí  dar.

“Evita hacer favores que no quieras hacer, porque en estos casos los favores tienen altos costos, impagables en muchos casos,  no sólo para la persona que necesita de él, sino para ambas partes, es decir, los favores que no quieren hacerse, pero se acaban haciendo, se pagan con altos intereses,  tanto por quien los recibe, como por quien los hace”. La carga emocional es un abono pesado, constante y en muchos casos infinito… nunca se acaba de liquidar una deuda de este tipo. Ya sea que nos sintamos endeudados de por vida con quien nos hizo ese “favor” o que la persona que nos lo hizo sienta que cada acto nuestro, está o tendría que estar relacionado a ese favor que un día  hizo por mí,  y nos convertimos en: “Mal agradecidos”.

Todo lo que damos nos es devuelto, ¡Todo! También la intención con la que hacemos o damos, también aquello que no se puede percibir en el plano material o físico.

Si sentimos que el mundo entero está en deuda conmigo, quizá es que “yo me siento en deuda con alguien y sobre todo conmigo mismo” y necesito ponerlo afuera para darme cuenta de lo que hay dentro. “COMO ES AFUERA, ES ADENTRO” Así pasa cuando sentimos que todos son ingratos, lo que muy probablemente esté pasando es que yo sea quien se siente ingrato con algo, con alguien, o conmigo mismo en especial y tenga que verlo proyectado afuera para que haga conciencia de esto.

Que desde hoy lo que des, sea desde el corazón, que brindes un saludo, una sonrisa a aquellos que te rodean, porque  quien da, lo mejor que puede recibir es la satisfacción que está ya implícita, sin esperar un pronto pago de vuelta… de eso la Vida se encarga.

recompensa

Luz y bendiciones.

Kenny Pineda.

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Banco de Emociones

carita feliz

“La mejor manera de contrarrestar una emoción negativa concreta es tener una emoción positiva muy muy fuerte, y no, como solemos creer, sobreponernos y negar tal estado negativo. “

                                                                                                                           Antonio Damasio 

                                                                                                                     

La cita anterior ha estado últimemente muy presente en mis días, me ha hecho compañía y es grato que tome fuerza en los momentos más adecuados. Aquellos momentos en que algo me causa molestia, enojo, tristeza, miedo… me viene a la mente y analizo, primero, ¿qué es exactamente lo que está causando ese sentimiento o qué es lo que le da fuerza a esa emoción? Al ubicar el origen analizo si puedo YO cambiar esa situación, ¿está en mis manos resolverlo? Si la respuesta es -no-, porque no depende de una decisión meramente propia sino de la decisión o voluntad de alguien más, entonces, elijo hacer un depósito a “Mi Banco de Energía”.

“El depósito” consiste en darme una emoción que contrarreste ese sentimiento negativo, para no dejar en ceros mi cuenta de energía, ya que el retiro es todo aquello que me causa una pérdida o despojo de mis bienes (hablando igualmente en términos de energía). Pensaba que cuando algo me molesta, me entristece, me preocupa, me da miedo es como si restara fuerza interior necesaria para seguir, como si existiera una fuga de entusiasmo, alegría, satisfacción…

Todas y cada una de las emociones y sentimientos primarios son, además de naturales, indispensables para nuestro funcionamiento como humanos, sin embargo, es real que con algunos de ellos sentimos aportación o apartamiento. Cuando experimentamos aquellos llamados “sentimientos positivos” podemos percibir una suma en “nuestros adentros”, cuando experimentamos esos llamados “sentimientos negativos” por el contrario, sentimos dentro de nosotros mismos una resta o división, nos fraccionamos;- “Me siento hecho(a) pedazos”-,  -Me siento roto(a)”-, -“Siento que me falta algo”-, -“Me siento incompleto(a)”-, -“Necesito…”.-

Es por ello que elegí aceptar que esas emociones denominadas comúnmente como -Negativas- son parte de mí, son elementales y tienen una función. Negarlas o luchar contra ellas no me servirá de mucho, es más, es muy probable que me afecten más de lo que pueden beneficiarme porque no les estoy dando un sentido ni contribuyendo a que cumplan con su misión. Ya soy consciente de que son un retiro en mi cuenta energética, ahora pues, si la intención es no quedarme en banca rota y lamentarme por ello, decido hacer depósitos constantes para que cuando el hecho desagradable que solicita un retiro, aparezca, no me tome por sorpresa sin fondos. 

El depósito puede ir desde un recuerdo agradable, agradecer lo que si hay, si se es, si se hace, si se tiene, hasta propinarnos una experiencia positiva dentro del caos que podemos estar viviendo. 

Los depósitos tienen mucha relación con nuestras “Fuentes de energía” que son aquellas cosas que sabemos perfectamente que nos causan felicidad, beneficios, plenitud. Y van desde las cosas más pequeñas como un helado, una llamada a alguien importante y especial, una caminata, contemplar un atardecer, vamos, cada quien sabe lo que le hace bien, cada quien sabe lo que es para sí, un depósito.

Dicen por ahí que la vida -es sencilla- y nosotros nos la complicamos, yo no estoy totalmente de acuerdo con esa frase. En lo personal creo que los seres humanos somos muy complejos, y la vida no es sencilla, porque sencilla me suena a simple y lo simple aburre. Mejor acepto que la vida tiene su dualidad, acepto el vaivén, el sube y baja, los múltiples colores y luces que nos regalan matices extraordinarios a seguir frustrándome por comprar la idea de que la vida es sencilla y yo me la complico. Mi Vida no es sencilla y justo ahí está lo maravilloso e interesante. La Vida no es sencilla, pero Yo puedo hacer que mi Vida sea menos turbulenta y más plena, eso sí.

¡Deseo para ti la voluntad, decisión y acción de realizar varios depósitos y que los retiros de hoy no te dejen en deuda con esto extraordinario que es VIVIR!

Kenny Pineda.

Niño interior

niño interior

Aún después de los años, de los cuerpos de adultos con los cuales nos transportamos, reside dentro el niño que fuimos, que seguimos siendo. Un niño con experiencias que marcan el resto de nuestras vidas, un niño que sigue manifestándose en el día a día disfrazado de adulto consciente, sin embargo en la parte de la psique, en el subconsciente, vive él pidiendo ser atendido, escuchado, protegido, amado.

Según nuestra historia personal, éste puede ser un niño satisfecho o insatisfecho, en caso de la segunda opción, este pequeño quiere resolver algo que no pudo resolver a su corta edad, por eso pide resolverlo hoy mediante nuestras acciones de adulto. Él sabe que puede valerse de nosotros porque “ya somos grandes”, que podemos ayudarle”, mas como todo niño al no ser atendido por peticiones serenas, comienza a hacer algarabía; llora, grita, actúa impulsiva o instintivamente, hace berrinche y exige el control. Control que muchas veces consigue sin poder asumir las consecuencias por ser un infante y éstas, entonces, quedan a cargo del “adulto” que somos.

Por dar un ejemplo…
Una persona de 30 años entra en desacuerdo con su pareja por llegar horas después de la cita establecida. Éste adulto de 30 años, en vez de esperar y cuestionar para llegar a la comprensión del hecho, deja salir gradualmente al niño interno que constantemente se sintió desatendido o abandonado… el adulto deja de ser adulto para revivir al niño herido… Llora, siente un terrible miedo de ser abandonado o de experimentar el desinterés o la indiferencia una vez más. Este niño toma el control, omite al adulto con capacidad de pensar que quizá hubo un imprevisto que está causando dicha situación, el adulto no piensa, sólo siente en base de las heridas del ayer, resucita los temores adquiridos en la infancia. Cuando la pareja llega, éste reclama, le hace responsable de su miedo y dolor, le reprocha sin darle oportunidad al otro de explicarle que entró de último momento a una junta necesaria dejándolo incomunicado, que no fue su intención hacerle pasar un mal rato. Sin embargo el pequeño en acción no escucha, sólo vive sus emociones antiguas y de ahí parten una serie de hechos desafortunados que pudieron evitarse actuando de una forma consciente, regulando sus emociones tras conocerlas y valorarlas.

Al siguiente día, cuando el pequeño ya se ha quedado dormido, el adulto carga con las consecuencias de las acciones del niño que tomó el mando y viene el sentimiento de confusión, culpa, remordimiento, puede ver que el hecho no ameritaba tal resultado. No entiende por qué se rebasó un límite que no debía, en el mejor de los casos lo reconoce y se disculpa para dialogar, pero en el peor de los casos se mantiene en la postura de rencor y enojo, que hacen que el pequeño se empodere y tome las riendas de la vida del adulto de manera constante o permanente.

De ese niño sólo podemos ser responsables nosotros mismos.

Si ese adulto conoce cuales son las heridas de su niño interno, sabrá también cuáles son sus reacciones, y entonces podrá orientarlo hacia una respuesta más correcta, una respuesta adecuada y benéfica. Es como decirle a nuestro hijo: -“Ya te escuché, pero no es momento, ni la conducta que tratas de utilizar es la más adecuada…” –“Tranquilo, te entiendo, estoy aquí para protegerte, para amarte.”-

Generalmente llevamos dentro un niño con necesidades no satisfechas y de entre nuestras acciones como adultos sale de vez en cuando ese niño a querer resolver los pendientes. De ahí la importancia de conocernos, de reconocer al niño que quiere “reaccionar”. No debemos ignorarlo, es mejor atenderle, escucharlo, ayudarle como adulto a responder frente a las nuevas circunstancias, abrazarlo con amor y entendimiento para tener una mejor calidad de vida, y que las experiencias pasadas no definan nuestro destino.

Infancia es tendencia, mas no sentencia.

Abraza a tu niño y ayúdale a remediar sus conflictos, todos los niños merecen ser amados y asistidos.

¡Tú, no sólo eres el adulto, eres el pequeñito en proceso de gestación, momento de alumbramiento, meses, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7… años que sigue viviendo dentro de ti!

Un beso y un abrazo con amor para TU NIÑO INTERIOR.

Kenny Pineda.

Qué el amor perdure

volar juntos, no amarrados

Imagen

El miedo y la incertidumbre

miedo e incertidumbre

El miedo y la incertidumbre paralizan y ciegan, no permiten ver hacia dónde ir, lo cual provoca perder el rumbo.

Si no sé a dónde voy, si me siento perdido(a), quizá podría preguntarme ¿A qué le tengo miedo? , ¿De qué siento temor? , ¿De quién o de qué dudo? , ¿Por qué dudo? , ¿A qué o a quién le estoy cediendo mi poder y mi confianza?

Practica confiar en ti, en Dios, en la Vida… déjate fluir con fe y certeza de que todo ocurre para tu mayor bien y suelta lo que no necesitas.

Kanny Pineda

Soltar las Redes

Una hermosa canción de Agustina Carranza.

Cómo no estar Solo

Solo

Cómo he de pretender que alguien me aguante si yo mismo no me aguanto.

Cómo he de pretender que alguien me abrace y me ame, si yo mismo no lo hago.

Cómo he de pretender que alguien me jure amor eterno, si yo no he comenzado a amarme y aceptarme.

Cómo he de pretender que las personas se comprometan conmigo, si yo me soy indiferente.

Cómo he de pretender que se me escuche y se me tome en cuenta, si yo mismo me invalido.

Y hoy por fin lo he entendido… Cómo no estar solo, si no me acompaño ni a mí mismo.


Kenny Pineda.

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