Niño interior

niño interior

Aún después de los años, de los cuerpos de adultos con los cuales nos transportamos, reside dentro el niño que fuimos, que seguimos siendo. Un niño con experiencias que marcan el resto de nuestras vidas, un niño que sigue manifestándose en el día a día disfrazado de adulto consciente, sin embargo en la parte de la psique, en el subconsciente, vive él pidiendo ser atendido, escuchado, protegido, amado.

Según nuestra historia personal, éste puede ser un niño satisfecho o insatisfecho, en caso de la segunda opción, este pequeño quiere resolver algo que no pudo resolver a su corta edad, por eso pide resolverlo hoy mediante nuestras acciones de adulto. Él sabe que puede valerse de nosotros porque “ya somos grandes”, que podemos ayudarle”, mas como todo niño al no ser atendido por peticiones serenas, comienza a hacer algarabía; llora, grita, actúa impulsiva o instintivamente, hace berrinche y exige el control. Control que muchas veces consigue sin poder asumir las consecuencias por ser un infante y éstas, entonces, quedan a cargo del “adulto” que somos.

Por dar un ejemplo…
Una persona de 30 años entra en desacuerdo con su pareja por llegar horas después de la cita establecida. Éste adulto de 30 años, en vez de esperar y cuestionar para llegar a la comprensión del hecho, deja salir gradualmente al niño interno que constantemente se sintió desatendido o abandonado… el adulto deja de ser adulto para revivir al niño herido… Llora, siente un terrible miedo de ser abandonado o de experimentar el desinterés o la indiferencia una vez más. Este niño toma el control, omite al adulto con capacidad de pensar que quizá hubo un imprevisto que está causando dicha situación, el adulto no piensa, sólo siente en base de las heridas del ayer, resucita los temores adquiridos en la infancia. Cuando la pareja llega, éste reclama, le hace responsable de su miedo y dolor, le reprocha sin darle oportunidad al otro de explicarle que entró de último momento a una junta necesaria dejándolo incomunicado, que no fue su intención hacerle pasar un mal rato. Sin embargo el pequeño en acción no escucha, sólo vive sus emociones antiguas y de ahí parten una serie de hechos desafortunados que pudieron evitarse actuando de una forma consciente, regulando sus emociones tras conocerlas y valorarlas.

Al siguiente día, cuando el pequeño ya se ha quedado dormido, el adulto carga con las consecuencias de las acciones del niño que tomó el mando y viene el sentimiento de confusión, culpa, remordimiento, puede ver que el hecho no ameritaba tal resultado. No entiende por qué se rebasó un límite que no debía, en el mejor de los casos lo reconoce y se disculpa para dialogar, pero en el peor de los casos se mantiene en la postura de rencor y enojo, que hacen que el pequeño se empodere y tome las riendas de la vida del adulto de manera constante o permanente.

De ese niño sólo podemos ser responsables nosotros mismos.

Si ese adulto conoce cuales son las heridas de su niño interno, sabrá también cuáles son sus reacciones, y entonces podrá orientarlo hacia una respuesta más correcta, una respuesta adecuada y benéfica. Es como decirle a nuestro hijo: -“Ya te escuché, pero no es momento, ni la conducta que tratas de utilizar es la más adecuada…” –“Tranquilo, te entiendo, estoy aquí para protegerte, para amarte.”-

Generalmente llevamos dentro un niño con necesidades no satisfechas y de entre nuestras acciones como adultos sale de vez en cuando ese niño a querer resolver los pendientes. De ahí la importancia de conocernos, de reconocer al niño que quiere “reaccionar”. No debemos ignorarlo, es mejor atenderle, escucharlo, ayudarle como adulto a responder frente a las nuevas circunstancias, abrazarlo con amor y entendimiento para tener una mejor calidad de vida, y que las experiencias pasadas no definan nuestro destino.

Infancia es tendencia, mas no sentencia.

Abraza a tu niño y ayúdale a remediar sus conflictos, todos los niños merecen ser amados y asistidos.

¡Tú, no sólo eres el adulto, eres el pequeñito en proceso de gestación, momento de alumbramiento, meses, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7… años que sigue viviendo dentro de ti!

Un beso y un abrazo con amor para TU NIÑO INTERIOR.

Kenny Pineda.

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Convirtiéndome en mi observador

observándome

Me convierto en mi observador y entonces me pregunto:

¿Esto que estoy haciendo me traerá felicidad y plenitud o me va a causar más caos y destrucción?

Así puedo hacerme consciente de mis decisiones y saber si me dirijo hacia el objetivo o me alejo de él.

Kenny Pineda

“Rutina” Una Chica Sosa…

rutina

Rutina es una chica sosa, a veces se queda en casa y otras veces sale de ella, pero casi siempre la compaña su familia.

Su madre es la Señora Monotonía y su padre el Señor Aburrimiento. Tiene 2 hermanos, el mayor se llama Miedo y la pequeña se llama Resignación.

Rutina tiene dos amigos muy cercanos, Inconsciencia y Consciente, pero suele llevarse mejor con Inconsciencia, porque a veces Consciente dice lo que Rutina no quiere escuchar…

Rutina tiene un gran enemigo llamado Entusiasmo, él es un muchacho alegre, lleno de vida que busca cosas nuevas o nuevas formas de hacer las cosas y yo creo que Rutina le tiene envidia.

Rutina tiene un carácter fuerte, no es nada flexible ni abierta para con los demás, no le gusta la espontaneidad y se enoja cuando las cosas no le salen como las quiere. Es exigente y le encanta comer energía negativa, goza del cansancio y del hastío.

Hace su casa cualquier trabajo u hogar. Se mete sigilosamente, casi sin que los habitantes la vean y se queda a vivir hasta que se dan cuenta y con una fuerte convicción la echan.

Pero casi siempre amenaza con volver…

Le gusta esconderse entre el reloj, le llama la atención su melodioso tik tak, pero parece omnipresente, porque corre a esconderse entre sábanas, tareas y responsabilidades, entre los días de la semana, a veces hasta en los fines de semana y festeja cuando suena el despertador…

Se apodera de quienes no saben lo que quieren, de quienes no quieren saberlo y de quienes se olvidan de ello.

Rutina puede estar dentro de ti, de tu casa o tu trabajo… Sería bueno que la buscaras para poder echarla antes de que haga tremendo desastre de tu vida.

Kenny Pindea.